Diácono Villarroel, un hombre de un gran corazón

 

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Siempre sintió que Dios estaba con él, acompañándolo.

“Siempre estuvo junto al que sufría”, así describe la comunidad de Collipulli a quien fuese su diácono por más de veinte y que ha partido a la Casa de Padre. Un hombre bueno, que siempre estuvo dispuesto para ayudar a quienes más lo necesitaban, fueron palabras que se escucharon en su misa funeral celebrada esta mañana del día martes 9 de julio, en la parroquia San Luis Gonzaga, donde nuestro Obispo, Monseñor Héctor Vargas junto a más de diez sacerdotes e igual número de diáconos, quisieron compartir la Pascua de este querido hermano, donde también la comunidad colmó este Templo.

El Padre Jaime Villalobos, párroco Del Sagrario de Temuco y su guía espiritual, dirigió unas palabras a su amigo, donde lo describió como un evangelio abierto lleno de virtudes, “Un hombre siempre dispuesto, nunca una negativa”.

Señala además, que la vida de don Víctor no fue fácil, siempre se esforzó hasta el máximo para  sacar adelante a su familia, compuesta por su amada esposa María Arrepol Arrepol y sus siete hijos.

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El atrajo a mucha gente a la Iglesia.

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Monseñor Héctor Vargas saluda a la señora María, esposa del diácono Villarroel.