Emotivo adiós a Hermana Monserrat en Temuco

Portada Misa Hna. Monserrat

 

El espíritu de Dios que hace nuevas todas las cosas, nos ha guiado en estos años por un camino de interiorización y búsqueda de una antropología y espiritualidad del ser femenino. El Jubileo del año 2000, nos abrió las puertas y una acogida cariñosa de la Iglesia Diocesana, nacía la Pastoral de la Mujer. La iniciamos con una noche entera de vigilia en el Santuario de Ayinrehue. ¡Qué bonita y profunda fue aquella noche!. Que si bien afuera había una densa neblina, adentro brillaba la luz y había fuego en los corazones. Durante la noche compartimos y oramos la Palabra de Dios. El frío de la noche no disminuyó el fervor y el entusiasmo. Al llegar el nuevo día, monseñor Sergio Contreras, celebró la Eucaristía con una capilla llena de mujeres, que parecían decirle al Señor: ¡Aquí estamos!, Tú nos conoces y sabes que por tu Reino nos vamos a jugar el futuro. Nuestras lámparas están encendidas y nuestro corazón dispuesto… Así empezó nuestra ruta. Apoyándonos en los documentos eclesiales, el Concilio, Puebla, Santo Domingo y el Sínodo Diocesano, iniciamos una reflexión que nos ha llevado a repensar y leer la historia personal, bíblica y mundial con ojos y corazón de mujer”. Con esas palabras la Hermana Monserrat López Henríquez de la Congregación de la Santa Cruz, nos testificó los cimientos de la Pastoral de la Mujer, uno de los  grandes legados que esta querida religiosa forjó en la Diócesis y que esta tarde en un Templo Catedral, colmado de personas que de una u otra forma compartieron con ella, brindaron el último adiós ante su partida a la Casa del Padre.

Su vida

La Hermana Monserrat, nació el 1 de diciembre de 1930 en la localidad de Codinhue en Vilcún, Región de La Araucanía. Hija de una familia numerosa, sus padres Juan Ángel López y Rosalía Henríquez y sus ocho hermanos ( 5 varones y 3 mujeres).

Terminados los estudios básicos y medios, ingresa a la Escuela Normal de Mujeres que existía en San José de la Mariquina, la cual fue  trasladada a la ciudad de Villarrica (convirtiéndose más tarde en la Sede de la PUC). Estudió, entonces  Pedagogía Básica y, terminados estos estudios, ingresó a la Congregación de las Hermanas de la Santa Cruz, en Victoria.

Hizo sus votos religiosos en 1954 y luego fue trasladada a Talca para ejercer como profesora en el Colegio Santa Cruz de esa ciudad. Allí tiene la ocasión de conocer a un gran obispo de Chile, Monseñor Manuel Larraín, quien la animó a continuar su formación. En 1964 es enviada a España a estudiar Teología Pastoral y, durante las vacaciones de verano, tuvo oportunidad de viajar a Suiza para conocer la Casa General de la Congregación.

Recién terminado el Concilio Vaticano II y encontrándose la Congregación en un proceso de adaptación a los nuevos tiempos, la Hna. Monserrat fue elegida Consejera General de la Congregación, cargo que la obligó a permanecer en Suiza durante doce años, dándole- además- la oportunidad de entrar en contacto con las culturas en donde las hermanas realizan su misión (por ejemplo India, países de África y Europa, además de América Latina).

Terminado este período, vuelve a Chile y es elegida Superiora Provincial de la Congregación por un período de seis años. Concluido este tiempo, se traslada a Santiago y asume la Secretaría General de la Conferencia de Superiores Religiosos de Chile ( CONFERRE). Esta responsabilidad le permite participar de Encuentros Latinoamericanos en diferentes países de Sudamérica, incluido México. Es, a través de estas experiencias y contactos, cuando ella comienza a interiorizarse a la vez que interesarse muy particularmente en el tema de la  mujer y sus diferentes realidades.

En el año 2000 del Jubileo, el entonces Obispo de Temuco, Monseñor Sergio Contreras Navia, le pide asumir la responsabilidad de la formación de la  mujer a nivel diocesano. Y es así como nació la Pastoral de la Mujer en la Diócesis de Temuco, en la que trabajó incansablemente durante varios años. Pastoral que actualmente trata de consolidarse en todas las parroquias de esta Iglesia Diocesana.

Trabajó muy de cerca con Monseñor Sergio Contreras y Mons. Camilo Vial la mantuvo en la animación de la Pastoral de la Mujer, labor que realizó  hasta hace un par de años, ya que en razón de su edad y salud no pudo continuar.

Su lema “Mujer: Dios te confía el mundo”

Monseñor Héctor Vargas Bastidas, obispo diocesano junto a Monseñor Sixto Parzinger, además de sacerdotes y diáconos, celebraron la pascua de quien fuese elegida en el año 2005, como la mujer líder del año, premiación otorgada por el diario El Mercurio y Mujeres Empresarias, a consecuencia de su testimonio y servicio.

El Obispo resaltó el gran trabajo que la “querida hermanita Monse” como todos le decían, entregó hasta sus más de 80 años y que durante este tiempo pudo conocer el caminar y vastas consecuencias de su peregrinar por el respeto y dignificación de las mujeres.

Además, se leyeron varios saludos provenientes de todo el país, para agradecer y de alguna forma acompañar  en la oración su partida y tan especial persona que dejó en todos los corazones de cientos de mujeres.