Diócesis San José

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Con una geografía particular, nuestra Diócesis se fortalece con el trabajo de sus pastores, religiosos y religiosas y el esfuerzo de miles de fieles que viven día a día su fe en Jesucristo y en sus enseñanzas.

La Diócesis de San José de Temuco tiene una superficie aproximada de 18.000 Km2 y comprende toda la provincia de Malleco y unos 4.000 Km2 de la provincia de Cautín, al noroeste del río del mismo nombre. Su población total es de 565.000 habitantes, de los cuales se estima que el 60% de la población rural y el 10% de la urbana son mapuches.

Al norte limita con la Diócesis de Santa María de Los Ángeles y la línea está dada por el río Renaico; al sur con la Diócesis de Villarrica, separados por los ríos Imperial y Cautín; al este limita con la Diócesis de Neuquén, Argentina y al oeste con la Arquidiócesis de Concepción, separada por la Cordillera de Nahuelbuta hasta el río Tirúa y con el océano pacífico.

Comprende la totalidad de las comunas de Malleco, es decir: Angol, Renaico, Collipulli, Lonquimay, Curacautín, Ercilla, Victoria, Traiquén, Lumaco, Purén, Capitán Pastene y Los Sauces. De la provincia de Cautín comprende: Perquenco, Carahue, Galvarino, Lautaro, Nva. Imperial, Cholchol y Trovolhue.

La Diócesis está estructurada en cinco decanatos:

Dec. Temuco Norte: Pbro. Patricio Trujillo

Dec. Temuco Sur: Pbro. Juan Andrés Basly

Dec. Angol: Pbro. Ricardo González

Dec. Victoria: Pbro. Miguel Niculqueo

Dec. Imperial: Pbro. Víctor Núñez

El trabajo del Obispado de Temuco, está dividido en Áreas Pastorales, siendo éstas: Área Eclesial, Área Agentes Evangelizadores, Área de la Educación, Área Comunicación Social y Área Acción Social. Todos los años se realiza una Jornada Diocesana de Pastoral, en la cual se evalúa el año anterior y se proyecta el trabajo pastoral para el año siguiente, siguiendo las Orientaciones Pastorales de la Conferencia Episcopal de Chile.

Antiguo Obispado de La Imperial

En el año 1550, don Pedro de Valdivia, conquistador español y fundador del Reino de Chile, pidió al Rey de España que solicitara al Papa la creación de dos obispados en el extenso territorio de su jurisdicción. Uno debía tener por sede la ciudad de Santiago y el otro lo señaló después en la recién fundada ciudad de La Imperial (año 1552), donde don Pedro pensaba poner la capital del Reino. El Rey Felipe II aceptó esta proposición y propuso para el cargo de Obispo de La Imperial, al franciscano Fray Antonio de San Miguel. Por real cédula del 9 de noviembre de 1561, Felipe II comunicó a Fray Antonio su próxima promoción. El 22 de marzo de 1563, el Papa Paulo IV erigió la Diócesis de San Miguel de La Imperial mediante la Bula “Super Specula” y Fray Antonio de San Miguel recibió la consagración episcopal en Lima, de manos del primer Arzobispo limeño Fray Jerónimo de Loayza, en febrero de 1568.

En mayo de 1571, llegó a La Imperial a hacerse cargo de su Diócesis, cuya jurisdicción se extendía desde el río Maule por el norte, hasta el extremo sur del continente, y desde el océano Pacífico hasta el Atlántico.

Veinte sacerdotes del clero secular y veinte del clero regular (mercedarios franciscanos y domínicos) colaboraban con el obispo en la atención espiritual de españoles y nativos. El nuevo obispado tuvo una vida floreciente y fue entre otras cosas, la sede del primer seminario chileno que se erigió en conformidad con las disposiciones del Concilio Tridentino.

Fray Antonio de San Miguel fue trasladado al Obispado de Quito en Ecuador y le sucedió don Agustín de Cisneros, que gobernó entre los años 1589 y 1596.

Muerto Cisneros en su sede de La Imperial el año 1596, el Cabildo nombró Vicario Capitular a don Alonso Olmos de Aguilera, a quien le correspondió gobernar en un momento especial de la historia chilena. Fue la época de la gran sublevación de los araucanos, que mataron al Gobernador del Reino en la batalla de Curalaba, el 23 de diciembre de 1598 y luego se dieron a la destrucción de todas las ciudades y pueblos al sur del río Bío-Bío.

En la imposibilidad de defender la ciudad de La Imperial, el Gobernador Francisco de Quiñones dispuso el traslado de los sobrevivientes a la ciudad de Concepción. El Vicario Olmos de Aguilera se llevó a Concepción lo que pudo salvar en vasos sagrados, ornamentos y documentación, y una venerada imagen de nuestra Señora de Las Nieves, que el obispo San Miguel había donado a la Catedral de La Imperial. A partir de 1623 vuelve a funcionar el obispado sureño, pero ya no se llamará de La Imperial sino de Concepción. El año 1881 el Gobierno de Chile completa la Pacificación de La Araucanía y nace la ciudad de Temuco. Al año siguiente el Ministro Castellón y el General Gregorio Urrutia, fundan la Nueva Imperial a pocos kilómetros del lugar donde estuvo enclavada la antigua Imperial. En ese lugar existe hoy otra ciudad con el nombre de Carahue. Dos florecientes centros urbanos, sedes de parroquias con mucha vitalidad.

SS Pío XI, mediante la Bula “Notabiliter Aucto”, del 18 de octubre de 1925, erigió la Diócesis de San José de Temuco, que hasta la fecha era Gobernación Eclesiástica, dependiente del Obispado de Concepción.