Iglesia lamenta víctimas del atentado suicida de Pakistán

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Dos terroristas suicidas atacaron una iglesia en el norte de Pakistán, matando a más de 80 personas.

Pocas horas después de la explosión, los obispos católicos de ese país emitieron un comunicado en el cual condenan los asesinatos que ocurrieron el día de ayer en la Iglesia Anglicana de Todos los Santos en la ciudad de Peshawar.

En la declaración el Arzobispo Joseph Coutts de Karachi, Presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán, señaló: “Los ataques contra hombres, mujeres y niños inocentes mientras rezan en la iglesia, es un acto de cobardía vergonzoso”.

En conversación con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS), el obispo Sebastián Shaw, Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Lahore, dijo: “81 personas fueron asesinadas el día de ayer, muchas personas están en condiciones críticas. Esto es muy, muy lamentable”.

De acuerdo a cifras oficiales, 81 personas murieron y el número de heridos es de 146. Sin embargo, de acuerdo a algunas fuentes cristianas, la cifra final de muertos podría ser mayor a 100.

Peshawar es la capital de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, donde los grupos extremistas islámicos tienen numerosos reductos.

Mons. Coutts denunció que este atentado “comprueba” que “el incremento de la intolerancia religiosa y sectaria… ha alcanzado proporciones alarmantes”. Demandó a que el gobierno “dé pasos inmediatos para aprehender a los responsables de este ataque” y llamó a las autoridades a proteger los lugares de culto de todas las minorías religiosas.

El obispo Shaw señaló que todo el país está angustiado por las muertes. “Estamos muy tristes por lo ocurrido. Todas las personas, especialmente cristianas, pero yo creo que todos los pakistaníes estamos tristes. Todos han expresado su dolor, ya que eran personas inocentes”.

El Primer Ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, condenó los ataques, señalando: “Los terroristas no tienen religión y elegir como blanco a personas inocentes es contrario a las enseñanzas del Islam y de todas las religiones.”

Luego de la explosión el gobierno nacional anunció tres días de duelo (del 23 al 25 de septiembre). Mons. Coutts anunció que los establecimientos educaciones de la Iglesia estarán cerrados durante este período.