La coraza de la fe, el “arma” que exhiben sacerdotes para evangelizar en Africa

 

1.jpg

Párroco de la Merced, fray Pedro Díaz Rodríguez estuvo con riesgo vital, misionando en Angola.

El hecho de que los primeros años, Angola estaba en el  territorio de la guerrilla, de la vulnerabilidad física ante la arremetida de la malaria ( hoy el ébola), y otros males, no ha sido  una invencible muralla para que los sacerdotes de la Orden de Nuestra Señora de La Merced puedan desarrollar allí su misión religiosa.  

Es más. Hacerlo por 20 años, adquiere una dimensión superior en la divulgación del Evangelio en inhóspitas tierras, con riesgo de su propia vida, pero con una coraza y convicción que sólo proporciona la Fe.

El actual cura párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de La Merced,  padre Pedro Juan Díaz Rodríguez,  llegó en 1994 a desarrollar su misión al continente Africano, y da cuenta que en esos años, la gente caminaba  doce ó trece kilómetros para participar de la Eucaristía pero que en la actualidad, hay más personas que tienen vehículos  y,  que en esa época, las únicas máquinas  que circulaban, eran las de la Misión.

CON GUERRILLEROS

“Y en los primeros años, nosotros estábamos  bajo el territorio de la guerrilla pero tenemos que agradecer también que ellos (los guerrilleros) ,  se portaron bien;  nos respetaron mucho y nosotros pudimos , con todas las dificultades que podían existir, conseguimos llegar a todas las aldeas; pero ellos son muy receptivos a la Palabra del Señor. En algunos momentos, se mezcla también con las tradiciones de ellos  y eso es lo que uno tiene que ir trabajando, de no ir en contra de estas tradiciones  sino que, evangelizarlas “, puntualiza el religioso.

TSE TSE Y MALARIA

Mucha de la gente joven, que ellos vieron crecer y desarrollarse, narra que fueron desapareciendo  por la guerra, por las armas o las diferentes enfermedades, en especial, de la mosca tse tse y la malaria y, en la actualidad, el ébola.

Requerido si sufrió de malaria, incluso con probabilidad de riesgo vital, entrega su testimonio:

“Si, por cierto. La malaria es un tema que uno considera inevitable. Hay que ir dispuesto de alguna manera. Para quien va por un corto tiempo, hay un  tipo de fármaco, que tomándolo quince días antes , durante la estadía y  quince días después del regreso, a uno lo protege de contraer la malaria pero cuando uno se queda, es mejor ir adquiriendo los anticuerpos  y dejar que la malaria  que entre , en definitiva, para ir creando los anti cuerpos y crear situaciones  negativas, que producen  los fármacos”,  detalla fray Pedro.

¿En Algún momento, temió por su vida, en este aspecto?

Si, varias veces, en varias oportunidades; son altas temperaturas,  porque lo primero  que se hace, es controlar la fiebre. En el comienzo, uno no conoce bien los síntomas, en el inicio de la enfermedad pero cuando ya se conocen los síntomas , a familiarizarse con ella, uno ya previene antes , y hay un proceso de 12 a 14 días de incubación con síntomas  de, desánimo, cansado sin haber hecho nada, dolores en las articulaciones “, refiere, en el ámbito de la, obediencia contraída y el inclaudicable servicio al Señor, cuando es requerido la posibilidad por volver a  aquellas lejanas tierras, donde ya han celebrado su primera misa, cinco clérigos del hábito del blanco sayal mercedario.

Corresponsal: Manuel Burgos Lagos, periodista