LUMEN FIDEI: Primera Encíclica con “Coautores”

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A comienzos de Julio fue presentada la primera encíclica del Papa Francisco, que lleva por nombre Lumen Fidei (La luz de la fe) y que fue iniciada por Benedicto XVI el año 2012. Este documento papal completa el cuadro de las virtudes teologales que el anterior pontífice había iniciado con sus encíclicas sobre la esperanza y la caridad –Spe Salvi, en 2007, y Caritas in Veritate, en 2009-, pensando en dejar la encíclica referida a la fe para el momento en que se conmemoren cincuenta años del Concilio Vaticano II, celebrado con el Año de la Fe, que se clausura el 24 de Noviembre próximo.

Lumen Fidei tiene cuatro capítulos, una introducción y una conclusión. Se estructura en sesenta puntos.

El primer capítulo presenta la fe de Jesucristo, el verdadero “testigo fiable” que revela cómo es Dios y que nos ayuda a verlo del modo en que él mismo lo veía, como Padre. Pero la fe no es sólo conocimiento, “es un don gratuito de Dios que exige la humildad y el valor de fiarse y confiarse, para poder ver el camino luminoso del encuentro entre Dios y los hombres, la historia de la salvación”.

El segundo capítulo aborda la relación entre “fe y verdad”, y también entre “fe y amor”. Indica que “la fe, sin verdad, no salva. Se queda en una bella fábula, la proyección de nuestros deseos de felicidad”. Al mismo tiempo, se traduce en amor a Dios y a los demás. Por eso, la fe no es intransigente, y el creyente no es arrogante, sino que practica de modo natural el diálogo.

El capítulo tercero se centra en la evangelización, pues la fe es para difundirla, y aborda el modo en que todo se refuerza gracias a los sacramentos del bautismo y la eucaristía.

Por último, el capítulo cuarto se refiere al bien común, es decir, al modo de organizar la sociedad según los criterios de la fe, con detalles sobre cómo vivirla en una familia fundada sobre el matrimonio, en las relaciones sociales, en el respeto a la naturaleza –que es manifestación de Dios- y en los momentos difíciles del sufrimiento y de la muerte.

Esta es la primera encíclica que tiene dos papas vivos como autores, uno emérito y el otro reinante. Antes de ésta, se había dado el caso de que alguna había recogido aportes de un pontífice fallecido: la primera encíclica de Benedicto XVI, Deus Caritas est (2006), emplea material inédito de Juan Pablo II.

En esta oportunidad, el papa Francisco expresa al comienzo de Lumen Fidei que su antecesor “ya había completado prácticamente una primera redacción de esta Carta encíclica sobre la fe. Se lo agradezco de corazón y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, añadiendo al texto algunas aportaciones”.

Fuente: Revista Mensaje, Agosto 2013, N° 621.