Misa Crismal en Catedral de Temuco

 

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En esta Semana Santa, la Diócesis San José de Temuco, celebró la tradicional Misa Crismal, en el Templo Catedral, que congregó al atardecer de este Miércoles Santo, a Sacerdotes, Religiosos, Diáconos y cientos de fieles provenientes de todas las Parroquias.

Pueblo de Dios  que se reunió junto al Pastor, Monseñor Héctor Vargas Bastidas, en este día sagrado, en que nuestro Señor Jesucristo ha instituido el más grande de los sacramentos, la Santísima Eucaristía y también el sacerdocio ministerial.

En su homilía, el Obispo de Temuco,  les señaló: “El Señor Jesús es el único Sumo Sacerdote del nuevo testamento, pero en Él también todo el pueblo santo de Dios ha sido constituido pueblo sacerdotal, sin embargo, entre todos los bautizados, el Señor Jesús quiere elegir a algunos en particular, para que ejercitando públicamente en la Iglesia y en su nombre el oficio sacerdotal a favor de todos los hombres, continúen su misión personal de maestro, sacerdote y pastor”.

Agregó: “ Así como el Padre le envió para esto, así Él, a su vez, envió al mundo primero a los apóstoles y luego a los obispos y a sus sucesores, a quienes les dieron como colaboradores a los presbíteros, que al estar unidos en el ministerio sacerdotal, están llamados al servicio del pueblo de Dios”.

En sus palabras, les recordó que consideren siempre  que al ejercer el ministerio de la sagrada doctrina participan de la misión de Cristo, único Maestro, “Ofrezcan a todos la Palabra de Dios, que ustedes mismos han recibido con alegría… Lean y mediten asiduamente la Palabra del Señor para creer lo que han leído, enseñen lo que han  aprendido en la fe y vivan lo que han enseñado”.

“No se cansen de ser Misericordiosos”

Monseñor Héctor Vargas, al referirse a las homilías, les manifestó: “que lleguen precisamente al corazón de la gente porque brotan de su corazón, porque lo que ustedes les dicen es lo que tienen en su  corazón. Así se da la Palabra de Dios y así su doctrina será alegría y fortaleza para  los fieles de Cristo, el perfume de su vida será el testimonio, porque el ejemplo edifica”.

Nuestro Pastor les señaló que: “Cuando celebremos la Misa, reconozcamos por tanto lo que hacemos. No la hagáis de prisa, imitemos lo que celebramos para que de esta manera, al participar en el misterio de la muerte y resurrección del Señor, llevemos en nosotros la muerte de Cristo y caminemos con Él en una nueva vida”.

Agregó: “Conscientes de que hemos sido elegidos entre los hombres y constituidos en su favor para atender las cosas de Dios”, los instó a desempeñarse con alegría y caridad sincera la obra sacerdotal de Cristo, con la intención de agradar únicamente a Dios y no a nosotros mismos”.

Al concluir sus palabras en esta Misa Crismal, en el Año de la Misericordia, les planteó que: “participando en la misión de Cristo, Jefe y Pastor, en comunión  filial con vuestro obispo, trabajen por unir a los fieles en una sola familia, sean ministros de la unidad en la Iglesia, en la familia, para conducirlos a Dios Padre por medio de Cristo en el Espíritu Santo”.  Los alentó a tener siempre ante sus ojos el ejemplo del Buen Pastor, que no vino a ser servido, sino a servir. Además, agradeció a los sacerdotes por “su sacerdocio vivido, muchas gracias queridos hijos, por su fidelidad al ministerio recibido, por su entrega diaria, generosa y sacrificada, por apacentar, enseñar y santificar incansablemente con cariño y alegría, la porción del pueblo de Dios que se les ha confiado”.

A continuación, el Obispo invitó a los presbíteros a renovar las promesas de su sacerdocio, reafirmando los compromisos que asumieron al ser llamados al Orden Sagrado.

Ofertorio

En procesión, se presentaron los tres Santos Oleos al obispo, él procedió a la bendición del oleo de los enfermos, con el que la Madre Iglesia, en nombre de Cristo, hace sentir el consuelo de Dios a quienes sufren en el cuerpo o en el espíritu. Luego  y alimentados por la Eucaristía, en plenitud de todos los demás sacramentos, se bendijo el oleo de los catecúmenos y de la consagración del Santo Crisma, donde nuestro Obispo, sopla sobre el Santo Crisma, evocando uno de los tantos gestos con los que la Iglesia quiere significar la transmisión del Espíritu Paráclito, que todo lo renueva y santifica.

Homenaje a Sacerdotes

Momento muy especial se vivió también en esta Misa Crismal   y fue el especial reconocimiento de gratitud que nuestro Pastor, Monseñor Héctor Vargas, efectuó con algunos sacerdotes que han venido cumpliendo importantes aniversarios de su consagración sacerdotal. Se les obsequió una estola  sacerdotal a P. Carlos Aedo (más de 30 años de sacerdocio), P. Juvenal García (más de 50 años de sacerdocio), P. David Gómez (más de 50 años de sacerdocio), P. Juan Leonelli ( 30 años de sacerdocio), P. Giglio Linfati (30 años de sacerdocio), P. Jaime Villalobos ( 35 años de sacerdocio), P. René Riquelme ( 25 años de sacerdocio).

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