Monseñor Héctor Vargas “Cuaresma, tiempo de esperanza cristiana”

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Un total de 22 fondos de proyectos Cuaresma, se entregaron en la Diócesis de Temuco, entre ellos “Compartiendo la caridad al estilo de Jesús”, de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Traiguén; “ Fraternalmente abrazamos al Adulto Mayor”, Parroquia Santísima Trinidad; “Lavandería comedor del Adulto Mayor”, Parroquia San Sebastián de Lonquimay; “ Rescatando nuestra alimentación ancestral”, Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Chol Chol; “ Escuela de música para el Adulto Mayor”,  Decanato de Angol – Vicaría de la Juventud; “ Voluntariado de la salud para personas adultas mayores”, Pastoral de Salud; “ Rescatando la cultura y las artes en nuestros adultos mayores”, Parroquia San Antonio de Padua de Galvarino;  “Las Ñañas y los niños presentes en la vida familiar”, Parroquia San Juan Pablo II.

Los fondos fueron entregados en una ceremonia realizada en dependencias del Obispado de Temuco, instancia donde el Padre  Gastón Parada, Vicario de la Pastoral Social Diocesana, señaló ““Hemos entregado 22 Fondos que han presentado distintas parroquias y organismos de nuestra Diócesis para financiar proyectos que van en directo beneficio del Adulto Mayor, así que estamos muy contentos por todos estos hermanos, comunidades que se han animado a realizar estos proyectos, que van al corazón de las personas”.

Cabe destacar  que del año 2016 hasta el próximo, “la Iglesia Católica nos invita a todos los chilenos y chilenas a vivir la solidaridad durante los 40 días que dura la Cuaresma, mirando particularmente a los adultos mayores de nuestro país, reconociendo su particular valor como transmisores de experiencia y sabiduría y como constructores activos de nuestra sociedad, pero sobre todo, recordando su calidad de hijos de Dios y el deber que nos compete a todos de cuidar y proteger su dignidad”.

Al respecto, Monseñor Héctor Vargas, se refiere a la “Cuaresma, tiempo de esperanza cristiana”, señalando que “quien hace el camino de la Cuaresma está siempre en el camino de la conversión,  de pasar de la esclavitud del pecado  a la libertad de los hijos de Dios, que siempre hay que renovar. Esto exige penitencia e incluso mortificación en los propios deseos e inclinaciones, porque provocar cambios importantes en la propia vida en la dirección correcta, por el bien propio, de los demás y la sociedad, es un camino arduo, como es justo que sea, porque el amor es trabajoso, en el cual la esperanza misma se forma. La fatiga de atravesar el desierto de la vida —todas las pruebas, las tentaciones, las ilusiones, los espejismos…—, todo esto vale para forjar una esperanza fuerte, sólida, sobre el modelo de la Virgen María, que en medio de las tinieblas de la Pasión y de la muerte de su Hijo siguió creyendo y esperando en su resurrección, en la victoria del amor de Dios”.

Agrega que “El signo cuaresmal concreto de querer cambiar, se expresa en “atender al huérfano y a la viuda, dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, visitar al privado de libertad, preocuparse del enfermo…”.Por ello el fruto económico de cuánto nos privaremos en estos días como forma de ayuno y abstinencia, lo entregaremos en las parroquias e irá en ayuda de los adultos mayores en situación de riesgo por su vulnerabilidad social. Será un signo concreto de querer experimentar desde ya, la vida nueva del Resucitado”.

Testimonios

“Es una felicidad muy grande y le damos muchas gracias al Señor por todo lo que nos da, con esto seguiremos ayudando a tantos abuelitos que están muy abandonados en darles cena”.

Erika Contreras, Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, Traiguén

“Damos gracias al Señor porque hemos sido favorecidos con este Proyecto para nuestros Adultos Mayores”.

Maritza Garrido, Parroquia Santiago Apóstol

“Es muy importante el apoyo que estamos recibiendo y lograr nuevas metas y desafíos”

Josefina Parra, Parroquia Nuestra Señora del Carmen, Chol Chol

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