Monseñor Héctor Vargas ” El Don de la Maternidad”

El Don de la Maternidad

 

Toda persona humana debe la vida a una madre  tanto a aquellas que engendran, como aquellas que por medio de la adopción regalan una familia a quien no la tiene.  

Nuestra Iglesia se ve también enriquecida  ya que las madres transmiten a menudo  el sentido más profundo de la práctica religiosa, en las primeras oraciones y gestos de devoción que aprende un niño.

Este día se reconoce y valora a las  madres, sin embargo estamos en deuda con ellas. Aún cuando  hemos avanzado, nos falta seguir fortaleciendo la dignificación de la mujer, que en su rol de madre contribuye generosamente en el desarrollo de nuestra sociedad. Es necesario comprender su  esfuerzo cotidiano en el doble desafío del ser madre y mujer. El contexto social en el que vivimos, no siempre brinda el apoyo necesario. Hay tantas situaciones en la que el ser madre se pone cuesta arriba, por ejemplo aquellas que deben hacer de padre y madre a la vez, las que viven en situación de enfermedad, las que se hacen cargo del cuidado de sus adultos mayores, las migrantes en busca de mejores condiciones de vida, las que además sufren discriminación por su condición social y cultural, las que a temprana edad tienen que cumplir responsabilidades de adulto, las que sufren violencia intrafamiliar, las que están privadas de su libertad, las que además trabajan  fuera del hogar, en donde se desdoblan para cumplir con las exigencias laborales, que en muchos casos no favorecen ni reconocen su condición  de madre y lo que ello les exige en tiempo y dedicación.

Nuestro país será cada vez mejor en la medida que se reconozca la importante influencia de las madres en el desarrollo de cada persona y donde el ser madre no sea un impedimento en su propio desarrollo como ser humano integral.

Es por ello que debemos  reconocer el rol de la mujer madre en la sociedad no solo un día como hoy con palabras bonitas, sino que promoviendo  acciones concretas que la dignifiquen.

La Virgen María, madre de Jesús y madre nuestra, ejemplo de valentía, coraje, amor y entrega, que sin pensar en sí misma, se donó para dar vida a quien daría su propia vida para la Salvación del mundo, le confiamos a nuestras madres y a aquellas que ya se han ido al cielo. Les saludo con gratitud y afecto y que el señor las bendiga abundantemente.