Monseñor Vargas “El Estado debe concretizar políticas para La Araucanía”

La mañana del 18 de septiembre, bajo un sol radiante, el Kul kul, – instrumento ancestral-, resonó en la Catedral de la Diócesis San José de Temuco, para convocar a la celebración del tradicional Te Deum, en un nuevo  aniversario patrio para dar gracias a Dios.

Con la presencia de las máximas Autoridades del Gobierno Regional, representantes de las Fuerzas Armas y de Orden y cientos de personas, se efectuó esta Solemne Acción de Gracias, que presidió el Obispo diocesano, monseñor Héctor Vargas Bastidas, quien señaló: “Todos, sin excepción, nos unimos en la oración con el compromiso de trabajar juntos en construir un país mejor, más justo, más feliz y en paz (…) todos compartimos una historia común y juntos debemos renovar la esperanza”. Agregó: “ desearíamos que nuestra mirada de futuro, nuestra esperanza tenga puesta su atención preferente en aquellos que han sido más marginados, los más pobres, los que más sufren, los que yacen heridos al borde de los caminos de la historia. Sólo si nuestra mirada parte desde ellos, al proyectar el futuro Chile y construir su provenir, tendremos la certeza de marchar hacia un país mejor, más  integrado, más justo y solidario y por ello cuidadoso del bien común”.

Monseñor Vargas se refirió sobre los desafíos en el contexto socio cultural, manifestando que Chile es todavía un país con mucha desigualdad social y económica, que comienza en lo educacional: “Desconcierta constatar cómo  en la misma educación, se han empobrecido y minimizado las asignaturas de formación humanista, privilegiando lo utilitarista pragmático y el individualismo competitivo (…) No hemos sido capaces de generar una comunidad de personas que se sientan parte a pleno título de la sociedad, ni fraguado un proyecto de país que humanice y nos una en la diversidad, basta ver la compleja situación y deuda del Estado hacia nuestros Pueblos Originarios, especialmente el mapuche, la violencia ejercida de muchas maneras sobre él por más de un siglo”.

Efectuó un llamado al Estado a que: “Pueda acoger los consensos que se van vislumbrando a partir de las propuestas de  diversos sectores al respecto, para finalmente concretizar políticas que permitan avanzar en los temas de fondo de esta grave situación, de la cual él es el responsable”.

“El pragmatismo de lo eficiente que anima a la cultura chilena la va dejando sin alma, generando personas empobrecidas en humanidad, y por lo tanto, una sociedad más  deshumanizada y violenta (…) con tristeza vemos cuántos venden, enceguecen o canjean sus consciencias por intereses inconfesables o prebendas políticas o económicas”.

Hizo un llamado a doblar la mano a la  formula de la indiferencia, el individualismo y las lógicas perversas que suelen tentar a quienes ostentan el poder, “Debemos resistir al cáncer del egoísmo que nos está dañando fuertemente”.

Otro tema que abordó, tuvo relación a la crisis moral “Chile pasa por una profunda crisis moral y espiritual (…) la injusticia en sus variadas formas genera violencia, es la respuesta de  quienes perciben que, no sólo no participaron en la toma de decisiones, sino que, además fueron estafados. Qué bien harían todas estas personas si reconocieran su actuar fraudulento, pidieran perdón y restituyeran lo mal habido”.

Se refirió además a que “En Chile, el abandono de la mujer es una epidemia que ha traído grandes consecuencias personales y sociales. El Estado en vez de promover el matrimonio y la estabilidad familiar la ha pauperizado a tal punto que al hombre que abandona a su mujer y a sus hijos lo premia con el divorcio (…) Ni hablar de las diferencias de salarios entre un hombre y una mujer por el mismo trabajo y las mismas competencias, todo ello es violencia y abuso”. También habló sobre los ancianos, quienes están cada vez más pobres y más solos “Es una herida que sangra mucho pero que no es visible”.

“El gran tema político en Chile es cómo vamos a continuar en los años  venideros en una sociedad con una construcción ética, social y familiar frágil, natalidad baja y el aumento progresivo de las personas mayores, este es el gran tema de política pública en Chile”.

Desconocimiento del valor de lo religioso

Otro factor que ha llevado a este proceso de desintegración social y poco interés por  participar en lo público, es el progresivo empeño que han puesto quienes tienen responsabilidades públicas, en relegar la dimensión trascendente de la persona y su  originario espíritu religioso al ámbito meramente privado. “ Lamento que no hayan descubierto la riqueza de la inmensa mayoría del país, que a través de su fe, han descubierto el bien y el servicio  a los demás, sobre todo  a cuantos sufren, encontrando el sentido de sus vidas y la decencia como un camino a seguir en su propia existencia”.

Al concluir sus palabras, el Obispo de la Diócesis San José de Temuco, llamó mirar al país con esperanza, “No obstante los desafíos señalados, Chile tiene aún una reserva moral y espiritual que nos debe llenar de esperanza en el futuro. Son variadas las iniciativas del Gobierno, las Instituciones Públicas y del mundo privado, como de la sociedad civil organizada, que tienen mucho de justo, de bueno, de laudable. Hay que mirarlas con más atención y dedicarles lo mejor de nosotros mismos, para apoyarlas y agradecerles todo lo que contribuyen para construir el país que anhelamos, será esa la forma de terminar con el  ambiente enrarecido que percibimos a diario. Para ello urge que cada uno, especialmente quienes toman decisiones en el ámbito público y privado, se hagan un profundo examen de  conciencia y vean de qué manera con su actuar aportan a la paz, la justicia y la prosperidad de todos los chilenos, ahí está el gran desafío que también lo es para la Iglesia.”

En la celebración  de un nuevo aniversario patrio, se vivió un momento muy significativo, colmado de recogimiento y único en el país, fue la Rogativa de Acción de Gracias por nuestra patria y la región que realizó la machi Silvia Llanquileo, Leoncio Queipul, Isolde Reuque y otros hermanos del Pueblo Mapuche.

Cabe señalar, que la banda del Regimiento N°8 Tucapel acompañó a los asistentes en el canto del Himno Nacional.

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