NIGERIA: Testimonio de fe en una ciudad bajo ataque

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  • Más de 2.000 personas del norte de Nigeria arriesgaron sus vidas al acudir a la Misa dominical del pasado 16 de marzo, cuando su ciudad era bombardeada.
  • El Padre John Bakeni, celebrante de la Misa, señaló que la catedral de Maiduguri estaba “abarrotada” y dijo que los fieles después le habían confiado que, si los ataques arreciaban, preferían morir en la iglesia antes que en otro lugar.

La Misa del domingo se celebró después de que supuestos extremistas de Boko Haram lanzaran una de sus mayores campañas armadas de los últimos meses, en la que dispararon granadas propulsadas por cohetes y asaltaron un cuartel militar. Centenares de personas murieron a raíz de los ataques, que fueron repelidos por el Ejército nigeriano. No obstante, crece la preocupación de que el Gobierno sea capaz de frenar a los extremistas.

En una entrevista concedida a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS), fundación católica que apoya a los cristianos perseguidos y necesitados, el P. Bakeni dijo: “El domingo por la mañana hubo un montón de detonaciones de bombas, pero eso no impidió que la gente acudiera a la iglesia. Fue una lección de humildad y una experiencia edificadora el ver a tanta gente en Misa: la iglesia estaba abarrotada”. Y continuó: “Cuando llegó el momento de la homilía, les dije que no había necesidad de predicar: ‘La presencia de ustedes tan numerosa, es una homilía en sí misma’”.

El sacerdote pidió a AIS que lanzara un llamado para invitar al resto del mundo a rezar por los nigerianos: “Por favor, recen para que esta violencia cese”.

En un mensaje anterior, describió así el inicio de los ataques de la mañana del viernes (14 de marzo): “Nos despertamos con el ruido ensordecedor de las bombas, las granadas propulsadas por cohetes y los tiros. Por todos lados se extendió la confusión y el caos”. Cientos de insurgentes, vestidos de trajes militares, asaltaron el cuartel militar de Giwa en Maiduguri y lograron liberar a compañeros suyos presos en celdas. También fueron atacadas zonas residenciales y un campus universitario, lo último, típico de Boko Haram, que significa literalmente “la educación occidental está prohibida”. Boko Haram ha declarado enemigos suyos al Gobierno nigeriano, los centros educativos, la Iglesia y también a los musulmanes moderados.

Durante el enfrentamiento militar, que duró más de cuatro horas, más de 200 insurgentes murieron a raíz de un masivo contraataque militar para repelerlos, pero existe la preocupación de que Maiduguri haya estado a punto de caer en manos de los extremistas.

El P. Bakeni y otros representantes de la Iglesia han informado que las fuerzas enemigas se han reagrupado y que están preparando nuevos ataques. Además, ha habido noticias de que existe complicidad entre los extremistas y determinados elementos del Ejército nigeriano, lo cual, según se dice, explica el fracaso de este último a la hora de derrotar al enemigo.

El P. Bakeni ha dicho: “Todos somos ahora presa del miedo, y elevamos la mirada a Dios para rogarle que nuestras oraciones den fruto. El Ejército nigeriano está actuando lo mejor que puede, pero carece de armas modernas para frenar a estos insurgentes que son mucho más sofisticados”.

Y agregó: “Gracias a todos ustedes y a AIS por sus oraciones y apoyo en estos difíciles momentos. Realmente sentimos la fuerza de la gente que nos apoya desde dentro y desde fuera del país”.

Los ataques contra Maiduguri coincidieron con la violencia perpetrada por pastores musulmanes fulani contra poblados cristianos no lejos de Kaduna, en el llamado Middle Belt (franja central) del norte de Nigeria.

Al menos 100 personas murieron a raíz de los ataques de la tarde del viernes, 14 de marzo.