Obispo de Temuco “Aborto y Dinámica Parlamentaria”

Inesperadamente algunos diputados de la Nueva Mayoría, no dieron su voto a favor en uno de los temas relacionados con el Proyecto de despenalización de aborto en tres causales. El Gobierno no solo se ha llamado a los mencionados
parlamentarios a dar una explicación a su coalición, sino que además se ha calificado a la oposición como responsable de no llegar a acuerdos por tener una postura ideológica al respecto.
José Pérez (PR) uno de los diputados aludidos, ha manifestado  que “se trata de un proyecto muy complejo, que debió haber tenido más discusión, más difusión, para que la gente lo hubiera entendido bien”. Marcelo Chávez (DC)
lamentó “que la Cámara no nos otorgue la posibilidad de analizar seriamente lo aprobado por el Senado”. Es bueno preguntarse porqué, una vez recuperada la
democracia y por lo todo lo vivido,  se legisló positivamente en los sucesivos Gobiernos de acuerdo a una sana política de los acuerdos,  haya sido dejada de lado.
El oficialismo, al contar con mayoría en ambas Cámaras, ha sido quizás una causa, porque no se requiere el diálogo con la contraparte para aprobar legislativamente cuanto se desee. Es probable que esta situación, haya traído
como consecuencia la polarización en ambas Cámaras, exacerbando las diferencias políticas e ideológicas entre oficialismo y oposición., impidiendo que en ambos bloques  cada integrante, tenga la plena libertad para votar en
consciencia de acuerdo a los principios y valores que rigen su actos y vida, y desde los mismos acoger otras miradas y así avanzar en base a consensos, favoreciendo la democracia y la paz social.
El riesgo del poder sin contrapeso, es que tampoco exista mucha disponibilidad, para evaluar seriamente los argumentos y propuestas de la ciudadanía organizada que acude a las comisiones pertinentes. De este modo las tres causales, dos años después de intensos debates, sólidos aportes científicos, técnicos y filosóficos, y permanentes manifestaciones  a favor de la vida, fueron igualmente aprobadas.  Una vez más, en medio de un apuro
legislativo incomprensible, de amanecida, en que de hecho no hubo un tiempo razonable, ni menos biológicamente adecuado,  para debatir con serenidad y responsabilidad los diversos argumentos. Pensar que el tema era nada menos la vida humana, cuya naturaleza, significado, dignidad  y valor impactan sentimientos y convicciones muy profundas del alma nacional,  por lo que no debieron ser tratados de esta manera.
Se confirma que no todos son sujetos de derechos. Les pertenecen a quienes las mayorías políticas circunstanciales desde su ideología, decidan. De nuevo, pierden los pequeños, inocentes, débiles, enfermos e indefensos, como
descartables. ¿Cómo no se logró una ley que se haga cargo tanto del drama de las madres, como de la vida del niño. Si hay que dar una explicación, es en primer lugar ante la propia consciencia.