Obispo de Temuco y las Universidades de Servicio Público

 

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En los últimos días se ha profundizado la discusión pública sobre diversos temas relacionados con la educación superior, tales como el financiamiento, gratuidad, lucro y calidad.

En esta discusión ha salido al tapete el tema de lo público, asociado a lo estatal, lo que preocupa a diversas instituciones que no siendo estatales, realizan una labor de innegable servicio público.

Este es el caso de las universidades de la Red G9 de universidades del Consejo de Rectores (CRUCH), que sin pertenecer al Estado, están –algunas desde hace más de 125 años- comprometidas con el desarrollo del país. Estas nueve instituciones –ocho regionales y seis de ellas católicas- atestiguan gran calidad académica por su acreditación y reconocimiento internacional; representan más del 40% de la matrícula; tienen un alto porcentaje de estudiantes vulnerables; el 50% de los académicos y graduados; la mitad de los proyectos de investigación; publicaciones y formación de doctorados dentro del Cruch. El hecho de no ser universidades estatales no las ha privado de cumplir, como lo hacen, su vocación de servicio público formando a jóvenes, desarrollando investigación aplicada en los temas de interés público regional y nacional y difundiendo la cultura en sus diversas manifestaciones para beneficio y goce de toda la ciudadanía. Así entonces, el compromiso público de las universidades se reconoce por su trabajo y por las acciones que emprende y desarrolla orientadas al bien común, sin que el origen de su propiedad sea un elemento limitante o peor aún, discriminador. Dado lo anterior, esperamos que el Gobierno otorgue el mismo trato a todas las universidades de carácter público, reconociéndolas por su aporte y contribución genuina a la nación.

Es el caso de nuestra universidad, la Universidad Católica de Temuco, institución que por más de 50 años ha formado profesionales de la educación y de tantas otras disciplinas para el servicio de la Región de La Araucanía y el país, donde su matrícula está conformada por el 83,2% de jóvenes de los tres primeros quintiles más vulnerables. ¿Qué duda cabe que todas las universidades de servicio público son necesarias y requieren, por tanto, en beneficio directo de esos alumnos, de idénticos apoyos estatales para aportar al desarrollo del país?