Papa Francisco invitó a nuevos Cardenales a permanecer unidos en Cristo y entre ellos

 

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En la misa de este domingo, el Pontífice, llamó a los ministros de la Iglesia a evitar “intrigas, habladurías, camarillas, favoritismos, preferencias” y a dejarse guiar por el Evangelio. El Arzobsipo de Santiago, valoró el llamado de vivir la santidad.

Una Basílica de San Pedro repleta de fieles, recibió la procesión de todos los purpurados -nuevos y antiguos- este domingo en la Solemnidad de la Cátedra de San Pedro, celebrando los frutos del Consistorio. Entre ellos caminaban sonrientes dos chilenos, el Cardenal Francisco Javier Errázuriz y el Cardenal Ricardo Ezzati.

El Papa Francisco, junto con alegrarse porque el colegio cardenalicio ha crecido, en su homilía, los instó a imitar la santidad y la perfección de Dios, aunque parezca una meta inalcanzable. “La santidad cristiana no es en primer término un logro nuestro, sino fruto de la docilidad -querida y cultivada- al Espíritu del Dios, tres veces Santo”, les explicó.

Asimismo les expresó “ser santos no es un lujo, es necesario para la salvación del mundo. Es esto lo que el Señor nos pide a nosotros”.

Refiriéndose sobre todo a los nuevos cardenales les dijo que “entran en la Iglesia de Roma, no en una corte. Evitemos todos y ayudémonos unos a otros a evitar hábitos y comportamientos cortesanos: intrigas, habladurías, camarillas, favoritismos, preferencias. Que nuestro lenguaje sea el del Evangelio; que nuestras actitudes sean las de las Bienaventuranzas, y nuestra senda la de la santidad”.

Por su parte, el Arzobispo de Santiago, Cardenal Ricardo Ezzati, valoró el mensaje entregado por el Santo Padre y se mostró contento de participar en su primera misa, como nuevo integrante de la Iglesia de Roma.

Al respecto señaló que “es una celebración de fe, de mucha esperanza, y el Papa en su homilía nos dejó un mensaje de mucha profundidad, de servicio, de humildad, sencillez. Y eso es un buen camino para recorrer para el servicio de la Iglesia y del pueblo de Dios”.

“A todos nosotros nos pide el camino diario de la santidad, respondiendo con fidelidad a lo que el Señor nos va pidiendo, poniendo nuestra vida al servicio de los demás. El Papa nos ha dicho que entrar en la Iglesia de Roma no significaba entrar en una corte si no que en una Iglesia, de Cristo, puesta toda ella al servicio de la bondad de la misericordia y de la acogida”, indicó finalmente.

Al concluir la eucaristía, se dirigió a la Plaza de San Pedro, donde junto a miles de fieles escuchó el mensaje del Angelus del Papa Francisco, mientras en el camino recibía abrazos, aplausos y se tomaba fotos.

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