República Centroafricana: se han incendiado más de 3.500 casas en la diócesis de Bouar; huyen miles y miles de personas

Central African Republic, Bouar diocese: In Bohong 3500 houses were burnt down by rebels of the Séléka in August 2013

 

«La situación es cada vez peor», se lamenta un misionero.

 

El misionero Padre Aurelio Gazzera, en una conversación mantenida con la fundación pontificia «Ayuda a la Iglesia que Sufre» (AIS), habla de un empeoramiento dramático de la situación en la diócesis de Bouar, al norte de la República Centroafricana. «Durante los últimos días se han precipitado los acontecimientos y ha crecido la agresividad de los rebeldes», dice este carmelita italiano. Más de 3.500 casas han sido incendiadas, solo en la población de Bohong. Se han producido «escenas apocalípticas», con numerosos muertos, cuyos cadáveres aún siguen en las calles.

Desde agosto han llegado a Bozoum —donde se encuentra una de las cinco misiones de los carmelitas— 6.500 refugiados. Miles y miles de personas están huyendo. Muchos de ellos están escondidos en la selva, por miedo a los rebeldes, según refiere el padre Gazzera. «Están completamente traumatizados y lo han perdido todo».

En varias poblaciones en torno a la ciudad de Bossangoa se han producido durante los últimos días luchas encarnizadas, en las que han muerto al menos 60 personas. Más de 30.000 personas —aproximadamente el 80% de la población— han huido.

En marzo de este año la alianza Séléka se tomó el poder el país. Este grupo está formado por radicales musulmanes que tienen como objetivo la creación de una República Islámica en toda la región.

«La situación es confusa: por un lado se dice que los partidarios del derrocado ex Presidente Bozize han combatido con la alianza Séléka. Por otro lado, un testigo ocular me ha comentado que todo comenzó cuando Séléka luchó con los jóvenes de esa población», expone Gazzera. Se trata de una «mezcla altamente peligrosa de diferentes grupos armados y una creciente disposición a la violencia de los rebeldes de Séléka».

El misionero, que desempeña su labor en la República Centroafricana desde hace veinte años, está muy preocupado por los crecientes conflictos entre musulmanes y cristianos. Hasta ahora, según Gazzera, la convivencia es buena; pero la llegada de rebeldes musulmanes de Sudán y del Chad, ha «destruido muchas cosas». En los asaltos de los últimos días, como es usual en los ataques de Séléka, «no se ha incendiado ni una sola casa musulmana». Incluso se han producido varios casos —continúa diciendo— en que jóvenes musulmanes mostraron a los rebeldes qué edificios y centros debían incendiar y saquear. «Es como si el golpe de Estado del pasado marzo hubiera sacado a flote lo peor que existe en el corazón humano», deplora este carmelita.

«Resulta difícil decir cómo se desarrollará la situación», dice Gazzera. «Es posible que vuelvan a producirse luchas armadas. Pero en este caso, la reconstrucción duraría años: la reconstrucción de los edificios, pero también —lo que es más importante— la reconstrucción interior de las personas. La población está amargada, pero lleva su sino con gran dignidad. A pesar de todo no se ve odio ni cólera contra aquellos que les están produciendo esos daños. Con todo, la gente está muy cansada, porque no funciona nada. El Estado está ausente. Hay miedo por el futuro y no se ve la luz al final del túnel; parece que nadie escucha todo esto y que no se hace nada para conseguir una solución. Pero al mismo tiempo, la fe es grande. La frase que más se escucha es “NZAPA A YEKE” – “Dios está aquí”».

AIS está apoyando a la Iglesia en Centroafrica para que pueda ir en ayuda de los miles de desplazados. Más información en www.aischile.cl