Una catástrofe silenciosa

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Declaración de la Conferencia Episcopal de Chile ante grave impacto social de las heladas en varias regiones del país.

El texto, que recoge la preocupación del Comité Permanente del Episcopado y de los obispos de las zonas más afectadas, ha sido dado a conocer por Mons. Ignacio Ducasse, obispo de Valdivia y secretario general de la Conferencia Episcopal.

Además, el secretario general de la CECh, en conversación con los medios de comunicación, recalcó la importancia de que se dé un diálogo franco que involucre a todas las personas que se ven afectadas por esta situación, agregando que las medidas anunciadas por el Gobierno son sólo parte de una solución que implica a diversos actores.

Monseñor Ducasse también afirmó que se requiere de la voluntad de todos para evitar una especulación en los precios de los productos agrícolas y aclaró que la Iglesia siempre está dispuesta a facilitar el diálogo en caso de que se le pida intervenir.

Una catástrofe silenciosa

Por mandato del COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE, queremos decir una palabra ante la preocupante situación agrícola.

En las últimas semanas hemos sido impactados por los desastrosos perjuicios que están ocasionando las fuertes heladas que han afectado a casi toda la zona central de nuestro país. El fenómeno es el más severo y extenso que nos ha golpeado en muchas décadas. Se trata de una catástrofe silenciosa cuyos efectos, sumados a los de la larga sequía, son  profundos y mucho más amplios de lo que se puede apreciar  a simple vista.

Preocupa al Comité Permanente del Episcopado, también a los obispos de las regiones más golpeadas, que el daño es prácticamente generalizado en el sector frutícola y hortícola. Aunque aún es prematuro dimensionarlo, habrá que hacerlo rigurosamente evitando cualquier cálculo interesado que lo distorsione.

Son decenas de miles los trabajadores que ven en peligro su empleo permanente o de temporada con el consiguiente sufrimiento para sus familias. Entre los más afectados se encontrarían también miles de jóvenes de escasos recursos que consiguen en el trabajo de temporada el dinero para financiar sus estudios durante el año.

Como sabemos, el perjuicio se extiende necesariamente también a una enorme y compleja red  de servicios asociados al sector agrícola y agroindustrial. Los efectos podrían hacerse sentir, además del trabajo directo en huertos y packings, en los servicios de exportación, transporte, alimentación y tantos otros. No quisiéramos que este drama se use como pretexto para la especulación en los precios del sustento diario de las familias.

Invitamos a buscar, por el camino del diálogo franco y realista, soluciones justas y oportunas para paliar la dura situación de desempleo que se prevé afectará a muchas familias.

Pedimos al Señor que regale su sabiduría a nuestras autoridades, al sector financiero y en especial a productores y trabajadores agrícolas, para que con la participación activa de las comunidades podamos alcanzar justas y oportunas soluciones a este grave problema.

 

+ Ignacio Ducasse Medina
Obispo de Valdivia
Secretario General