XII Domingo del Tiempo Ordinario

 

Biblia Catolica para Jovenes

 

Queridos hermanos y hermanas:

 “Alabado sea Jesucristo, por siempre sea alabado”

Nos encontramos nuevamente  celebrando el Día del Señor, y lo hacemos en torno a su Palabra que en este XII Domingo del Tiempo Ordinario nos invita a reflexionar sobre cuál es la identidad que tenemos cada uno sobre el Mesianismo de Jesús. Será el que el nos ha mostrado, ó tal vez es el que tú y yo nos inventamos a nuestra manera.

Sin embargo ya hemos escuchado en la Primera lectura del profeta Zacarías, cual es la figura del mesías según lo anunciado por el profeta en donde anticipa lo dones de gracia y de consuelo que el Señor dará a la casa de David: se convertirán “mirando a aquel que han traspasado”, a Jesús, autor de la salvación.

Pero si tenemos en cuenta la mirada  que han tenido los apóstoles y los propios judíos sobre el mesianismo de Jesús, fue una respuesta simple como la tarea de un gran profeta como el austero Juan Bautista , compañero de Jesús, que había enfrentado las autoridades políticas y religiosas poco tiempo antes. Entonces con mayor razón se esperaba que Jesús fuera el Mesías que cumpliera con los sueños de cambios que esperaban muchos.

Así también nosotros estamos llamados a responder la pregunta de Jesús, que hace de camino de Jerusalén y antes de su pasión y muerte, plantea a sus discípulos :Ustedes, ¿quién dicen que soy yo?.

Es de esperarse que junto a Pedro hagamos una gran confesión de Fe como cristianos, que dijo: “Tú eres el Mesías”;que no sea solo de teoría, ya que así entonces estaremos expresando que la única figura del Mesías que continuamos teniendo es la misma de los de su tiempo; que no es otra que la de un rey temporal y liberador del yugo romano; ó un profeta mesiánico que llevaba al pueblo a un esplendor en la tierra prometida; otros un nuevo David o Salomón…

No son estas  las maneras de creer en el Mesías, sino más bien es asumirlo desde nuestro bautismo como nos señala la segunda lectura de San Pablo a los Gálatas, que nos reviste de Cristo nos hace uno con él…y así seguiremos el mismo camino del Mesías que es el de una vida generosamente entregada a los demás en un amor sacrificado, amor que se da en las pequeñas y grandes cruces de cada día, cruces que ya son victoriosas en la resurrección de Jesucristo, a quién debemos siempre todo honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Pbro. Luis Barrientos, párroco Sagrado Corazón de Jesús de Lautaro