El compromiso social en la Diócesis de Temuco

En el mes de enero, a días de la visita de SS Francisco a Temuco, el Diario Austral en conjunto con el Departamento de Comunicaciones del Obispado de Temuco, dieron a conocer a la opinión pública un reportaje sobre la labor asistencial y de promoción humana de la Iglesia.

Es así, que en este tiempo de Cuaresma, nuestro obispo, monseñor Héctor Vargas Bastidas, nos alienta y señala que “quien hace el camino de la Cuaresma está siempre en el camino de la conversión,  de pasar de la esclavitud del pecado  a la libertad de los hijos de Dios, que siempre hay que renovar. Esto exige penitencia e incluso mortificación en los propios deseos e inclinaciones, porque provocar cambios importantes en la propia vida en la dirección correcta, por el bien propio, de los demás y la sociedad, es un camino arduo, como es justo que sea, porque el amor es trabajoso, en el cual la esperanza misma se forma (…) El signo cuaresmal concreto de querer cambiar, se expresa en atender al huérfano y a la viuda, dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, visitar al privado de libertad, preocuparse del enfermo”.

Por ello, diferentes y silenciosos actores de la Iglesia Católica local, que aportan al desarrollo de la Región, dan a conocer cómo el cristianismo se transforma, constantemente, en una esperanza para historias de vida que muchas veces no fueron elegidas. 

Los  entrevistados tienen claro que la visita del Papa Francisco cumplió un rol significativo para reforzar el mensaje social que durante años tiene la iglesia, abarcando, en el caso de la Región, más allá de un techo y abrigo.

Estos son algunos de los cientos de hermanos y hermanas que día a día dan lo mejor de sí en ayuda del prójimo. 

UN VÍNCULO NECESARIO

La Fundación Instituto Indígena (FII) –creada el 22 de Enero de 1963- es la primera organización en la lista. Según explica Rubén Cariqueo Huilcán, Secretario Ejecutivo de la FII, la Iglesia de Temuco ha tenido una preocupación permanente por la situación que vive el pueblo mapuche, por ello crea la Fundación Instituto Indígena, que tiene “como misión principal la Asistencia Social y Jurídica, la educación y la investigación, en beneficio del desarrollo humano, económico social y cultural para el pueblo mapuche”.

A diferencia de lo que se cree, Cariqueo comenta que desde sus orígenes, el Instituto ha generado una relación muy estrecha con el mundo indígena, pueblo “que en distinto período le ha tocado defender a sus dirigentes cuando han sido acusados por diferentes motivos en la defensa de sus tierras”.

Cariqueo aclara que la Fundación Instituto Indígena es el organismo técnico de la Iglesia Católica de Temuco “que ha dispuesto para relacionarse directamente con las comunidades mapuche para acompañar y asesorar a sus dirigentes en distintas materias”. Durante el 2017, los profesionales del área social, administrativa y la asesoría de un abogado una vez a la semana para los casos más complicados, recuerda Cariqueo, atendieron alrededor de 1.600 casos, que van desde la  capacitación, la formación, la asesoría técnica a la orientación.

El Secretario Ejecutivo, con sus años de experiencia, se detiene en un detalle que hoy asume como aquello que ha generado la constancia y éxito del proyecto: la visión del mundo indígena. Explica que el Instituto se ha preocupado que sus profesionales y técnicos tengan “una preparación para conocer la cosmovisión, costumbres y, lo principal, su idioma. Cuando se habla el mismo idioma se genera lazos de confianza y cercanía, permitiendo una mejor interacción con la población mapuche”.

EDUQUEMOS

Educación es otro de los ámbitos del trabajo silencioso que hace la iglesia católica regional. Esta área, que aborda uno de los puntos más importantes para el  desarrollo local, se enfoca de dos formas. Por un lado, se encuentra la Fundación de Educación “Beato Ceferino” y está la Vicaría para la Educación que congrega a 19 colegios confesionales y 4 laicos  adscritos con su proyecto educativo a la Iglesia católica.

Nelson Urrutia, secretario de la Fundación “Beato Ceferino”, comenta que la labor de la Institución es promover una educación integral, con énfasis en la formación integral de la cultura. Su aporte, acota, se realiza a través del Liceo Intercultural Guacolda de Chol Chol  y la Escuela Misional de Lonquimay. “En ambos establecimientos se promueve el respeto, vivencia y valoración de la cultura mapuche y pehuenche a través del desarrollo de un curriculum formativo e intercultural”, comenta Urrutia, quien a su vez recalca que el liceo ofrece cuatro carreras técnico profesionales, todas con mención intercultural. Y, en el caso de la escuela, esta “Continúa la tradición de educación católica que por muchas décadas ha realizado la iglesia de esa comuna, con un proyecto educativo de calidad y otorgando la posibilidad de alumnos internos de comunidades apartadas como Troyo, Pelehue, Ranquil, Isla de Icalma, Galletué, Mitrauquén, Pedregoso, Quinquén; entre otras, que no cuentan con posibilidades en sus lugares de residencia”.

Dentro del mismo ámbito de acción, María Isabel Cifuentes Cuadra, Secretaria Ejecutiva de la Vicaría para la Educación del Obispado de Temuco, recalca que la figura eclesiástica  de apoyo reúne a 23 colegios católicos que se desprenden de diferentes congregaciones religiosas.

Lo interesante, advierte Cifuentes, es que del total, 21 de ellos son gratuitos, sin fines de lucro, atienden realidades de alta vulnerabilidad social y prestan un servicio en comunas tales como Ercilla, Chol Chol, Curacautín, Lautaro, Nueva Imperial, Lonquimay, Renaico, Angol, Victoria y Temuco. “Esto permite que familias de bajos recursos accedan a una educación integral y de calidad”.

Si bien se muestra muy consciente de la ayuda de la Iglesia en la educación, no deja de aclarar que lo más complejo y “lo más desafiante para la  Vicaría es saber responder a las nuevas demandas de los tiempos”.

Entre los desafíos para el año 2018 en educación, dice Cifuentes, está mantener una relación fluida con las autoridades de educación a nivel regional y comunal.

MARIA AYUDA

Las jovencitas menores de edad y en situaciones vulnerables también ocupan a la iglesia. En Temuco, el Hogar Navidad nace de la Corporación “María Ayuda”, que está bajo el alero del Movimiento de Schöenstatt y toca la puerta de la Región. Según cuenta su directora, Miriam Monsalve, la residencia acoge a 20 mamás, de 13 a 18  años y a sus 20 niños.

“La residencia les da un hogar de acogimiento donde se le cubre las necesidades de ella y de la hija o hijo. Les damos educación, alimento y vestuario”, explica Monsalve, quien agrega que las jóvenes vienen de casos de vulneración graves, donde un tribunal ha determinado sacarlas de su entorno familiar debido a violaciones, abusos, negligencias parentales, situación de abandono o comercio sexual infantil. Ese es el asunto, aclara la directora. “Pueden estar entre 1 a 3 años, pero lo importante es potenciar su dignidad, fomentar el apego a sus hijos y definir si ellas realmente quieren quedarse con ellos. Muchas veces estamos frente a dos niños”, resalta Monsalve en relación al hogar que hoy cuenta con 13 funcionarios que apoyan a las menores en su proceso.

Miriam Monsalve, señala que lo más complejo son los problemas que tienen las niñas a nivel de salud mental. “Estas se van acrecentando, debido a sus vulneraciones. Sobre todo, el abandono. Es complejo llegar a una superación al ciento por ciento. Lo mismo ocurre con el tema de las violaciones; llegan dañadas y además con un embarazo”. Por otro lado, confiesa que los costos por cada menor son “elevados”, por lo mismo, aclara que la Iglesia es parte del 60% activo que costea esta iniciativa, en conjunto con los socios y las actividades de colecta que realizan los funcionarios. En la misma línea, Monsalve especifica que el Servicio Nacional de Menores (SENAME) los subvenciona con el 40% de los gastos de la residencia.

“Aquí se hace un trabajo de hormiga, pero eso lo hace único. Es un tema que lleva años y no se puede olvidar”, opina Monsalve. 

JUSTICIA SOCIAL

Siguiendo el rastro al trabajo que realiza la Iglesia en la Región, es posible llegar también a la labor de CARITAS, que significa amor. “En el actuar es la expresión de la Iglesia Católica para ayudar a las personas más desposeídas, promoviendo la dignidad humana y la justicia social”, dice Karen Fuentes Bustos, Secretaria Ejecutiva de Fundación CARITAS Temuco.

Según comenta, la organización, a solicitud expresa del obispo, monseñor Héctor Vargas Bastidas, al ver la situación de los migrantes, ha querido tener una instancia profesional para trabajar por el mundo de los migrantes.

“El acompañamiento de los migrantes no sólo es en la ayuda social sino también es un servicio integral que facilite y apoye la integración, la visibilización y sensibilización de la temática de los migrantes en la sociedad, además de apoyar en los temas jurídicos con el Estado”, dice Fuentes en relación a los 247 inmigrantes que se han atendido entre el jueves 2 de Agosto de 2017 hasta el 3 de Enero del año en curso.

De ese total de personas con nacionalidad ecuatoriana, haitiana, venezolana, colombiana, cubana, siria y boliviana, 164 son hombres y 83 son mujeres. En concreto, describe la Secretaria Ejecutiva, CARITAS presta asesoramiento social y jurídico y los acompaña en la orientación socio-laboral y psicosocial, buscando la inserción de los migrantes.

Entre las preocupaciones que resalta es el alto número de personas que se encuentra con sus permisos de turista vencidos. “Estas personas no tuvieron la oportunidad de ser insertados en una fuente laboral con contrato de trabajo de acuerdo a las exigencias para migrantes”, recalca Fuentes.

EN Y CON LA CARCEL

En la misma línea de acompañamiento al prójimo, el padre Giglio Linfati, cuenta sobre su labor con los reos en las cárceles de Temuco. “El Señor nos ha invitado a una misión muy linda y desafiante a la vez, de acompañar el cuidado de la vida y la dignidad humana en el mundo de la privación de libertad”, comenta el Vicario General de la Diócesis de Temuco. Actualmente, cuenta el sacerdote, están presente en varias instituciones, una de ellas es el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Temuco (masculino) donde acogen, a la fecha, a 40 internos de la sección de adultos y 11 internos de la sección juvenil. El Padre Giglio, aclara que el voluntariado en las cárceles es en conjunto con la Fundación ADSIS, Universidad Católica de Temuco, Gendarmería y voluntarios laicos.

“Llevamos a cabo talleres de acompañamiento semanales a internos e internas en las áreas de desarrollo personal, acercamiento al arte, manualidades, actividades artísticas y recreativas, talleres de oración, reflexión, celebración de los sacramentos, particularmente la Eucaristía y la Reconciliación”, explica el sacerdote, que agrega que tiene un “maravilloso” equipo de voluntarios laicos que trabaja durante todo el año. Además, el padre Guido Matamala acompaña a los funcionarios de Gendarmería en apoyo espiritual.

En tanto, recalca que lo más complejo es constatar las dificultades que se encuentran en el camino a la reinserción social, “donde aún existe una larga senda que debemos recorrer como país y como sociedad”.

Dicha comunidad carcelaria de la Región no pasó desapercibida esta vez. Fueron ellos quienes confeccionaron las cruces que fueron enviadas al penal de Santiago para que el Papa las bendiga.

SALUD

Finalizando el recorrido por esta Diócesis anfitriona, una comunidad en constante búsqueda de las necesidades sociales a apoyar, se encuentra el área de la salud. La cardióloga María Isabel Toledo, Directora de la Unidad de Acompañamiento Espiritual (UAE) del Hospital Hernán Henríquez Aravena, cuenta que el trabajo de la Iglesia como respuesta a las necesidades en salud se realiza desde hace muchísimo tiempo y que ha sido asumido silenciosamente y con mucha generosidad, de manera individual y colectiva. La UAE, dice, en 2008 se declara como un derecho de todo paciente, por lo tanto, a todos se les debe ofrecer el acompañamiento espiritual y para organizar esto, comenta, se reunieron voluntariados provenientes de diferentes iglesias, muchas de las cuales llevaban tiempo realizando esta noble labor.

La UAE del hospital local cuenta hoy con más de 100 integrantes, voluntarias y voluntarios de diferentes credos, “que han sentido el llamado a servir y con un corazón dispuesto han respondido con un sí, entregando su tiempo y dones para acompañar y ayudar a quienes están sufriendo una enfermedad o duelo”.

En la práctica, aclara la doctora, la UAE cuenta con una capilla ecuménica como lugar de oración y una oficina que recibe las solicitudes de los pacientes o sus familias para ser atendidos por el voluntariado. Además están organizadas las visitas por las salas diariamente, y de acuerdo a lo que necesite el paciente o la familia; si es católico, lo asiste el mismo voluntariado, ministros de comunión, diáconos o sacerdotes.

En el caso de tratarse de pacientes evangélicos, dice Toledo, se les asiste también desde su propio credo con voluntarios o pastores. De tratarse de otra religión o de alguien sin una definida, de la misma manera se buscará responder a la necesidad.

“Ver que silenciosamente tantas personas renuncian a lo propio, a su tiempo y con dedicación y amor van a cuidar,  sin esperar retribución, a personas que no conocen, no puedo más que sentir una profunda admiración”, confiesa M. Isabel Toledo.

Fuente: Diario Austral de Temuco y Departamento de Comunicaciones