Falleció  en España, Sacerdote que trabajó por muchos años en Nueva Imperial

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A la edad de 85 años, partió a la Casa del Padre, el Sacerdote Florencio Gándara Feijóo,  quien por cerca de dos décadas, acompañó a la comunidad católica de la ciudad acuarela de Nueva Imperial.

En sus tradicionales crónicas de Monseñor Guido Rodríguez, señaló: “En el año 1958 la iglesia emprendió una nueva etapa, puesto que dio inicio a la construcción del nuevo templo. El gestor fue el sacerdote Rafael Azócar, quien más tarde sería removido a otra parroquia, finalizando la construcción el padre Florencio Gandara Feijoo, quien había asumido el año 1960.

La construcción del salón parroquial, capilla y velatorio, fue gracias al arduo trabajo del padre Francisco Urbiola Lataza, mientras que la nueva casa pastoral fue iniciada con aportes recolectados por la hermana María Leueeberger y el padre Pablo Isler Venegas”.

Al respecto, el Pbro. Fernando Torres Molina, quien cursa sus estudios en Roma, comparte un extracto de su libro “La Iglesia en la Nueva Imperial” del año 2011, donde en una sus páginas se refiere al Padre Florencio, dice así…

 El padre Florencio Gándara Feijoo hijo ilustre de Nueva Imperial

 

El 24 de marzo la ciudad de Nueva Imperial se vistió de gala para tributar un homenaje de cariño y gratitud a este sacerdote que durante 18 años (1958 -1976) fue su cura párroco. Un decreto de la Ilustre Municipalidad imperialina lo declaró “Hijo Ilustre” en virtud de sus merecimientos como pastor de almas y como educador e impulsor de numerosas escuelas en la región. La fiesta presidida por el alcalde contó con numeroso público y fue solemne a la par que sencilla, alegre y fraternal. En los discursos pronunciados en la ocasión se destacaron su rica personalidad sacerdotal, su ciencia y su cultura, su amor al arte y su constante preocupación por su feligresía especialmente los campesinos y los mapuches. Varias comunidades se formaron alrededor de capillas edificadas bajo su dirección.

 

La sencillez, la bonhomía del padre Gándara no fueron olvidados en Imperial y cuando ha venido a visitar su antigua parroquia, después de 22 años de ausencia, el cariño de los imperialinos se ha manifestado en esta fiesta que honra no sólo al festejado sino también a la ciudad que con su actitud niega aquello del “pago de Chile”, con acento peyorativo motivado por la ingratitud y el olvido que suele ser frecuente ante personas que se han entregado al bien de sus conciudadanos.

 

El padre Florencio nació en Galicia, España, en la región y Diócesis de Orense. Tiene actualmente 68 años. De muy niño quiso ser sacerdote y entró al seminario donde hizo sus estudios incluyendo Filosofía. Fue enviado a la Universidad de Salamanca donde obtuvo su Licencia en Sagrada Teología. Ordenado sacerdote tuvo varios ministerios, entre otros el de profesor de latín y griego en el Seminario de Orense. La O.C.S.H.A. en la década del 50 el obispo de Zaragoza Mons. Casimiro Morcillo, que después fue arzobispo de Madrid, fundó la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana para colaborar en la obra de evangelización de la iglesias de América del Sur. Invitó a sacerdotes diocesanos para que con la anuencia de sus obispos vinieran como misioneros por un periodo de 5 años renovables a trabajar apostólicamente junto al clero diocesano bajo la obediencia del obispo correspondiente. Chile fue favorecido con un buen número de excelentes sacerdotes españoles cuya cooperación fue muy valiosa para nosotros. Manuel Rodríguez, Florencio Gándara, Rafael Nogueiras, Manuel Sueiro, José Luis Iglesias, Jesús Álvarez, gallegos menos Manuel Rodríguez, se incorporaron al clero de Temuco. Después llegaron José Joaquín Martínez, José Martínez y Abelardo Carpi de la Arquidiócesis de Valencia. Fallecidos a la fecha Joaquín Martínez y Abelardo Carpi. Todos terminaron por regresar a España a incorporarse a sus respectivas diócesis y son allá buenos propagandistas del Chile que aprendieron a querer sirviéndolo en el apostolado.

 

Fueron varios los sacerdotes OCSHA que se quedaron definitivamente en Chile, entre ellos recordemos a los hermanos valencianos José Luis y Juan Luis Ysern. Este último es el celoso y dinámico obispo de Ancud donde ha dado inmenso impulso a la evangelización de su diócesis y al progreso cultural y material de Chiloé. Juan Bagá fundador del DUOC y creador de Librería Manantial entre otras obras. Miguel Jordá, incansable difusor de la palabra de Dios y del catecismo de la Iglesia y de los documentos pontificios. Asimiló admirablemente la cultura popular chilena y ha vertido en versos una serie de documentos siguiendo la tradición del “canto a lo divino y a lo humano” de nuestros trovadores populares. El padre Florencio fue profesor de filosofía y religión en Liceo Fiscal de Nueva Imperial, cargos que ejerció sin remuneración porque por no ser chileno no podía ser nombrado en propiedad. Muchos de sus alumnos propiciaron este homenaje y se han esforzado por testimoniarle su afecto.

 

Nosotros también aprovechamos esta página para decirle a Florencio la gratitud y el cariño de amistad de nuestra Diócesis de San José de Temuco.