Impactante testimonio de sacerdote iraquí: “Soy de una Iglesia llamada de la sangre”

Douglas Bazi hizo estas declaraciones en España, donde viajó invitado por la oficina de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS) en ese país. En la ocasión dio a conocer la dura realidad que están viviendo los cristianos en Irak, una “tierra de mártires”. También, junto a Mireille Al Farah, católica siria, recibió el Premio a la Defensa de la Libertad Religiosa 2015 que entrega AIS en ese país.

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El Padre Douglas, ha sido víctima de dos atentados bomba en su parroquia y de un secuestro de nueve días en 2006. Describió su país como tierra de mártires: “Soy de una Iglesia llamada de la sangre. En mi país si cavas para buscar petróleo, encontrarás sangre de cristianos, pero el petróleo es más caro que la sangre de los mártires”.

Añadió que se ataca al cristianismo “porque somos el último grupo educado y culto en Irak. Sobreviviremos mientras sigamos teniendo capacidad de influencia en la sociedad”. El Padre Douglas suplicó: “No se callen, despiértense y muévanse, sean nuestra voz, ellos nos quieren destruir. Estamos viviendo un Viernes Santo permanentemente y ustedes nos pueden ayudar a llegar al Domingo de Resurrección”.

Actualmente el Padre Douglas vive en la ciudad de Erbil, capital del Kurdistán iraquí, donde asiste a centenares de miles de cristianos que huyen de las fuerzas de los yihadistas de Estado Islámico (EI). El sacerdote aseguró que los cristianos de su país “estamos siempre en medio de dos fuegos, cuando se pelean los musulmanes entre ellos, estamos en medio, cuando Irak se pelea con Estados Unidos, estamos en medio, no pasa nada en el mundo sin que nosotros paguemos las consecuencias”.

El Padre Douglas también explica cómo, con la llegada del EI, todo se ha complicado mucho más. “Una noche recibimos más de 120.000 personas que fueron obligadas a dejar sus hogares por la entrada de los yihadistas”, explicó. Una situación muy difícil a la que, desgraciadamente “ya estamos acostumbrados.”

En Irak los terroristas del EI son implacables con los cristianos: o se someten a convertirse al Islam, o pagan un impuesto enorme, o mueren. Los yihadistas no respetan nada ni a nadie. Destruyen iglesias y matan indiscriminadamente, violando a las mujeres y esclavizándolas. Miles de niños vieron asesinar a sus padres. El terror es tal que la única alternativa es escapar.

Miles de cristianos han dejado todo lo que tenían. Ahora viven como refugiados y no saben qué hacer con sus vidas. Son los nuevos refugiados. No tienen absolutamente nada. A veces, no tienen ni la esperanza de poder regresar algún día. Ellos viven de la caridad. La Iglesia, muchas veces, es la única que le tiende una mano a los desplazados en Irak.

Pero el Padre Douglas también dejó un mensaje de esperanza: “El ISIS piensa que puede matar nuestros cuerpos, pero jamás acabará con nuestra fe”.