Mons. Héctor Vargas “Un mes de la Patria con menos patriotas”

Un estudio del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló que los nacimientos en Chile cayeron un 5,6% entre los años 2015 y 2016.¿Qué tienen que ver el matrimonio y la fertilidad con la economía? es la pregunta que se plantea The Sustainable Demographic Dividend (SDD), una investigación internacional, elaborada con la colaboración de investigadores de  un grupo de universidades extranjeras.Con 1.9 hijos por mujer, la sociedad chilena no alcanza a tener el mínimo de hijos necesarios (2.1) para mantener en el tiempo su población activa, lo que empeorará la calidad de vida de las generaciones futuras.

El estudio explica que durante las primeras etapas de la baja en la tasa de natalidad los países normalmente experimentan prosperidad, pues una mayor proporción de adultos jóvenes trabajadores usan sus años más productivos y generan riqueza. Como éstos tienen menos niños de los que preocuparse, aumenta la fuerza laboral femenina y los adultos están más propensos a consumir bienes durables. Asimismo, por ser pocos, cada niño recibe una mayor inversión. “Ésta es la situación que comienza a vivir Chile, pues como la generación anterior mantuvo una mayor tasa de fertilidad, actualmente cuenta con una importante fuerza laboral joven, la que a su vez debe mantener económicamente a menos de dos hijos por pareja. Sin embargo, esta “bonanza” es engañosa.

El problema es que el primer efecto de la baja de natalidad es la caída en la fuerza de trabajo de las futuras generaciones, las que no pueden mantener el nivel de productividad y, con una población ya envejecida, comienzan a consumir más recursos de los que se producen, bajando así la calidad de vida. Además, al disminuir la población activa disminuyen las economías de escala, así como los potenciales consumidores y, por lo tanto, la demanda. También disminuye el emprendimiento, pues son los jóvenes quienes están más dispuestos a arriesgarse. Esto es lo que sucede en Europa, Japón y China, donde se habla de la aparición de la sociedad 4-2-1, en laque un hijo se hace responsable de dos padres y de cuatro abuelos.Con el estudio, queda de manifiesto que el desempeño y el futuro de amplios sectores de la economía moderna está vinculado a la familia, lo que la convierte en un aspecto relevante en el diseño de las políticas públicas y privadas.

Cada generación de chilenos está llamada a asegurar la siguiente, con el fin de tomar la posta de transformarla en una Patria cada vez más hermosa, justa y buena. De enriquecerla con los dones y carismas que cada hijo trae para servir a la humanidad, para llenar de sentido, alegría y esperanzasla vida de sus padres, y ser el gozo de los abuelos, para disfrutar de las maravillas que han heredado de quienes vinieron antes, y corregir o superar los pequeños o graves errores que cometieron.Cada generación trae consigo las semillas de la vida nueva para la transformación del mundo, para que éste se encamine hacia la meta que Dios  le tiene preparado. Sin hijos todo puede ser más triste, vacío, solitario, silencioso y egoísta. Por algo Dios quiso venir al mundo como niño y en el seno de una familia.