Monseñor Héctor Vargas señala sobre ” Vigilia y Juramento a la Bandera”

El juramento a la Bandera ha tenido siempre raíces en la Divinidad.Los hombres de todos los tiempos han invocado a Dios como testigo de sus promesas o juramentos para demostrar su veracidad.En la época Medieval existieron juramentos de fidelidad a Dios y al Rey; eran más personales pues la idea de patria o nación era menos desarrollada que en nuestro tiempo.Una de las tradiciones más significativas para el soldado o guerrero medieval, era su admisión a las armas, o en el caso de los nobles, el ser armado caballero. Es en ésta tradición donde tiene sus orígenes el actual Juramento. La iniciación en las armas era precedida de un tiempo de oración, penitencia, meditación y ayuno. Es lo que se denomina la “Vigilia de Armas”.

Cuando el Ejército Libertador de los Andes estaba ya en disposición de partir, el día 5 de enero de 1817, en la Plaza de Mendoza se realiza una “Magna Ceremonia Religiosa Patriótica”. El General San Martín deposita el Bastón de Mando en las manos de la Imagen de la Virgen del Carmen y agita la Bandera diciendo: “¡Soldados, Esta es la Primera Bandera que se ha levantado en América!”.La unión de la Virgen con la Bendición de la Bandera del Ejército y la entrega del Bastón de Mando del Mariscal, es un todo que compromete  dicho juramento. Allí está el fundamento del primer juramento de los soldados de nuestra Patria.

Tiempo después, el 9 de Julio de 1882, a las 12.30 hrs. comienza una de las gestas más heroicas de nuestra Patria: “La Batalla de La Concepción”, en donde jóvenes chilenos juran no rendirse defendiendo su Patria y su Bandera, pese a la superioridad numérica de sus opositores.Por eso es que cuando se va a hacer un Juramento tan solemne que compromete la vida entera, aparece este recuerdo de los 77 de la Concepción.

En la Catedral de Santiago están los Corazones de los Héroes de La Concepción, y queremos rendirles los honores que merecen por la herencia de valor, entrega y sacrificio depositada en la historia, y que los soldados reciben para traspasarla  a las nuevas generaciones, y así, decir “¡Gracias!” por legarnos una Nación soberana.Este Juramento es el gran momento en que el Soldado se entrega a su pueblo para servirlo por sobre el interés material, incluso con la personal disposición de dar la vida si es necesario.

Miles de jóvenes Oficiales, Clases y Soldados Conscriptos que ayer juraron: rueguen a Dios por este significativo acontecimiento. Están entregándose para siempre a ser los Caballeros de la Paz, y ellos solamente se construyen dando todo en su servicio diario a la Patria. Con humildad abran sus corazones a Cristo y pidan su gracia para asumir tan importante misión.En un contexto de tantos intereses egoístas, gracias por este testimonio de generosidad plena, que renueva las esperanzas en un Chile mejor.