Obispo de Temuco y el Aula Segura

El Proyecto de Ley en cuestión, apunta a poner remedio a situaciones de violencia graves e inaceptables al interior de colegios, provocando debate. Es bueno diferenciar  que una cosa son alumnos que en algún momento tienen conductas agresivas y antisociales en ellos, de aquellos que fuera del colegio y quizás inducidos por terceros, planifican, organizan, y se equipan para atacar su comunidad educativa, que se siente cada más vulnerable, amenazada y atemorizada. Debe agregarse apoderados, que también se suman a diversidad de formas de maltrato y amedrentamiento a docentes. Las escuelas a su vez, están saturadas y agobiadas de tantas regulaciones, presiones, supervisiones, sanciones y demandas.

Hay que recordar que una escuela no es un reformatorio ni un centro de reclusión diurna, por eso no está preparada para ello, y los educadores tampoco.Pero en los últimos años nos hemos venido acostumbrando a traspasarle a la escuela una cantidad cada vez mayor de responsabilidades,  no siempre propias de su esencia, o de su exclusividad, sino más bieny en primer lugar de la familia y luego la entera sociedad. Pero cómo está la familia?.  Cuántas niñas, niños y adolescentes cuentan con la presencia, cariño,  contención y  formación de una madre y un padre?. Acaso de muchas formas no hemos colaborado en su derrumbe como institución clave de una sociedad sana?.

Y esta sociedad que construimos, ¿qué le ofrece a la niñez y juventud?, Cuáles son sus aproximaciones a ellas, en  medio de dolores, pobrezas, injusticias, corrupción, indiferencia, violencias, relativismo moral y desprecio por la vida?, ¿Es lo que realmente más necesitan para una existencia hermosa y plena?, ¿responde a sus anhelos más profundos de vida nueva?. ¿Por qué han dejado de creer y perder la confianza en todos cuántos representamos de algún modo esa sociedad, y sus Instituciones?.  ¿Por qué tantos no desean estudiar, trabajar, casarse, formar una familia, traer hijos al mundo o sumidos en serias conductas de riesgo?. ¿Porqué aumenta el suicidio juvenil en Chile?.Pero es un grave signo de una sociedad que se nos enferma. La escuela siempre ha sido un indicador sensible de lo que ocurre en ella.

¿Qué puede hacer la escuela ante un contexto similar?.Si es necesario, una comunidad deberá alejar alumnos de ella,teniéndose claro quiénes, cuándo, dónde y con qué recursos deben tratarse y acompañarse estos casos de alta complejidad. Pero lo que está ocurriendonos exige mucho más: clarificar conceptos como la naturaleza e identidad de la escuela; la especificidad de la función de los educadores; las características mínimas de los alumnos para enfrentar los desafíos del desarrollo evolutivo, disponibilidad para los procesos de enseñanza-aprendizaje, y para la internalización de valores que les permitan desarrollar actitudes virtuosas para la vida social y la elaboración de un proyecto de vida,  y una claridad meridiana del rol y compromiso de los padres en esto. Les deseo a los legisladores la mejor ley posible al respecto, pero se requiere de una reflexión mucho más amplia e integral respecto de la sociedad y cultura que estamos construyendo.