Que nunca más se justifique la guerra en nombre de Dios, reclama el Papa Francisco

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Ante representantes de diversas religiones –cristianos, judíos, musulmanes, budistas, hinduistas, y otras–, el Papa Francisco pidió que nunca más “por culpa del comportamiento de algunos, las religiones vuelvan a transmitir un mensaje fuera de tono o discordante con la misericordia”.

En una audiencia concedida en la Sala Clementina del Palacio Apostólico a representantes de diferentes credos religiosos en el contexto del Año Jubilar, el Santo Padre lamentó que “por desgracia, no pasa un día sin que nos lleguen noticias de violencia, conflictos, secuestros, ataques terroristas, víctimas y destrucción. Y es terrible que, para justificar tal barbarie, a veces se invoque el nombre de una religión, o del mismo Dios. Estas actitudes están claramente condenadas, porque profanan el nombre de Dios y contaminan la búsqueda religiosa del hombre”.

Por el contrario, “debe fomentarse, en todo lugar, el encuentro pacífico de los creyentes y una auténtica libertad religiosa”.

“En este sentido –continuó Francisco–, nuestra responsabilidad ante Dios, la humanidad y el futuro es grande. Exige un esfuerzo incansable, sin disimulos. Es un reto que nos supone un desafío, un camino que debemos tomar todos juntos, por el bien de todos, y con esperanza”.

También pidió “que las religiones sean vientres de vida, que lleven el amor misericordioso de Dios a una humanidad herida y necesitada. Que sean puertas de esperanza que ayuden a penetrar en las paredes erigidas por el orgullo y el miedo”.

El Obispo de Roma reflexionó sobre la aportación de las religiones en la sociedad de hoy. El papel “al que han sido llamadas las religiones, particularmente en este nuestro tiempo, es ser mensajeras de paz y artífices de comunión. Proclamar, a diferencia de quienes alimentan enfrentamientos, divisiones e incomprensiones, que ha llegado el momento de la fraternidad. Por eso, es importante buscar el encuentro entre nosotros, un encuentro que, sin sincretismos, sea conciliador”.

“El tema de la misericordia resulta familiar a muchas tradiciones religiosas y culturales, donde la compasión y la no violencia son esenciales y muestran el camino de la vida”, afirmó el Papa. “Llegar con ternura compasiva a una humanidad débil y necesitada, pertenece a un ánimo verdaderamente religioso, que rechaza la tentación de intimidar con la fuerza, y se niega a la mercantilización de la vida humana”.

Ese llamamiento a la misericordia existente en toda religión implica “el hacerse cercanos a los que viven situaciones que requieren una especial atención, tales como los enfermos, los que sufren alguna discapacidad, los que se encuentran en situación de pobreza, de injusticia, o los que sufren las consecuencias de los conflictos y se ven obligados a emigrar”.

El Papa afirmó que la misericordia “es una llamada que viene del corazón de toda auténtica tradición religiosa. Es el eco de la voz divina que habla a la conciencia de cada uno, que nos invita a superar el repliegue sobre nosotros mismos y a abrirnos a los demás”.