Construcción de un muro en Tierra Santa:

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Obispo pone sus esperanzas en el Tribunal Supremo de Israel

 Ayer lunes Mons. William Shomali, Obispo Auxiliar del Patriarcado Latino de Jerusalén, señaló a la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS) que espera que la Corte Suprema de Israel dé una solución justa al “caso Cremisán”. Mañana miércoles, los magistrados del Tribunal Supremo escucharán, en la última instancia de apelación, las objeciones de los demandantes cristianos contra la construcción de una barrera de seguridad israelí.

Los demandantes temen la confiscación de las propiedades de 58 familias cristianas en Beit Jala, en el Valle de Cremisán, para la construcción de un muro entre Israel y los territorios ocupados. Dos conventos también se verían afectados. El muro también destruiría viñedos, olivares y huertos.

El ejército israelí ha señalado que la construcción de un muro a través del Valle de Cremisán es absolutamente necesaria para la seguridad. Los demandantes palestinos han propuesto caminos alternativos. El año pasado, una objeción a los planes del ejército fue rechazada por un tribunal de Tel Aviv.

Mons. Shomali, que es responsable para los territorios palestinos del Patriarcado Latino, señaló: “Mi cabeza escéptica me dice que no habrá una decisión que beneficiará a los habitantes de Cremisán, ya que para Israel la seguridad es importante. Pero mi corazón se niega a renunciar y me dice que todavía hay esperanza. Después de todo, hemos rezado mucho y hemos hecho un gran esfuerzo. Así que la llama de la esperanza no se extingue”. Todos los viernes, las personas afectadas se reúnen para rezar por una solución justa.

En tanto, los Obispos de la Coordinadora para Tierra Santa señalaron hoy: “Reconocemos el derecho del Estado de Israel a la seguridad y fronteras seguras. Sin embargo, el trazado previsto del muro de seguridad se desvía marcadamente de la Línea Verde, la línea de demarcación reconocida internacionalmente, que separa Israel de los territorios capturados en la guerra de los seis días de 1967… Este plan en particular es un microcosmos de la trágica situación en Tierra Santa, que incita al resentimiento y la desconfianza, y que hace aún menos probable hallar la solución que tanto se necesita. Nuestras oraciones están con las personas de Beit Jala en su búsqueda de justicia. Las ofrecemos también por todos los que buscan una paz justa en Tierra Santa.”