“…Cuenten con mi oración para seguir construyendo una Iglesia de piedras vivas”, manifestó Monseñor Camilo Vial

IMG_8858Más de veinte sacerdotes de la Diócesis San José junto a los obispos Pedro Ossandón, René Rebolledo e Ignacio Ducasse,  lo acompañaron en su despedida del decanato de Temuco.

 

Imagino que le va a costar a Manuel Camilo descansar. Es un hombre de trabajo. Me imagino también que le hará bien volver a su cuna espiritual, al Santuario de Schöensttat, a la mística que lo ha inspirado durante toda su vida, a la cercanía de la Santísima Virgen que, desde la adolescencia, le inspiró toda su vida…Deja detrás de sí una huella de respeto, de cariño, de gratitud por tanto bien que él ha realizado en su vida. Que disfrute plenamente de la paz del retiro y que los años de paz que tiene por delante sean tan fecundos como sus años de trabajo apostólico”, es parte del saludo de despedida que Monseñor Bernardino Piñera, ex obispo de Temuco envía a Monseñor Manuel Camilo Vial, dado que por estos días se están realizando diversas manifestaciones de agradecimiento a quien fuera Obispo de la Diócesis San José de Temuco, por más de doce años.

Al atardecer del viernes 28 de junio, el decanato de Temuco, celebró una Eucaristía en el Templo Catedral donde junto con reflexionar en torno a la Palabra de Dios, y el momento que se estaba viviendo, agradeció en estos términos” Agradezco a mis cercanos colaboradores en la misión: sacerdotes, religiosas y religiosas, a los diáconos permanentes y sus familias, a los laicos comprometidos, catequistas y animadores, ministros, miembros de los movimientos, y diversos discípulos y misioneros, sin los cuales no sería posible la misión de esta Iglesia de san José, que es la misma Misión de la Iglesia Universal, que hoy bajo la conducción del Papa Francisco, ayer de Benedicto y Juan Pablo, me ha confirmado en la misión de Pastor para el Pueblo de Dios. Agradezco a las autoridades, con muchos de ellos hemos contemplado y compartido la preocupación por la vida de la región, agradezco a las diversas instituciones que me han brindado su acogida, cercanía y amistad. Agradezco a los hermanos de la Universidad Católica de Temuco, con quienes hemos enfrentado el desafío de ser una universidad abierta a la región y a los que más necesitan, agradezco al personal del Obispado, sin los cuales no sería posible gobernar y administrar la Diócesis…”

IMG_8856Manifestó además, “Agradezco todos los momentos vividos en Temuco, primero como sacerdote, y ahora desde el 2001 como Obispo: las Ordenaciones Sacerdotales y Diaconales, la Canonización de San Alberto Hurtado, la Beatificación de Ceferino Namuncura, la creación de nuevas parroquias, y la bendición de Templos y capillas; la Asamblea Post Sinodal del 2005, las Jornadas de planificación pastoral, las reuniones del presbiterio, con los diáconos y la vida religiosa, los encuentros y vacaciones con los seminaristas, las peregrinaciones a los santuarios diocesanos, las misiones y campamentos de verano, las reuniones en la Universidad Católica; son tantos momentos y personas, que faltaría tiempo para describir y enumerar cada momento, y cada uno. De todo esto soy y estoy profundamente muy agradecido de Dios, y de todos ustedes”.

Monseñor Vial tras  rememorar su vida pastoral en esta tierra de sangre araucana, señaló que “He tratado que estas palabras inspiren mi acción pastoral de este tiempo, espero que me perdonen en mis errores y debilidades, y me encomiendo a la oración con fe de todos ustedes, que es la misma que me ha sostenido en todos estos años. Cuenten con mi oración para seguir construyendo una Iglesia de piedras vivas, la Iglesia del Vaticano II, de Puebla, Santo Domingo y Aparecida; Iglesia, que ha tenido pilares tan elocuentes como Don Guido Rodríguez, Don Germán Uribe, Doña Lidia y don Pedro Lucero, Don Ricardo Ferrando, el Padre Ambrosio Villa, Doña Ester Vargas, por solo nombrar algunos, y misioneros y misioneras de las diversas congregaciones que han entregado su vida en esta tierra de La Araucanía, y todos aquellos que siguen aquí presentes, todos ustedes que son las piedras vivas de esta edificación espiritual, llamada Iglesia de San José de Temuco. Le pedimos a María Santísima, Nuestra Señora de Temuco que interceda por todos nosotros.

Al finalizar la celebración, monseñor Ignacio Ducasse entregó el saludo de la Conferencia Episcopal de Chile, reconocimiento seguido por el Intendente de La Araucanía, Andrés Molina, y del consejero de Obispado, José Miguel García.

Para el sábado 29 el decanato de Imperial y el domingo 30 en el decanato de Angol, brindarán sus ceremonias de despedidas.

Cabe destacar que al comenzar la ceremonia, se realizó el rito de la admisión de las Órdenes  Sagradas al seminarista Lisandro Avello Balboa, de la Parroquia Del Espíritu Santo.IMG_8845

A Monseñor Camilo Vial …

“Manuel Camilo es grande, macizo, serio, un poco lento: infunde respeto. Sonríe poco y pocos son los que lo han visto reírse.  Pero inspira confianza. Es sólido, empeñoso, realizador, eficiente y eficaz.

Él pertenece al movimiento de Schöensttat. En sus primeros años como sacerdote, estuvo en Temuco, en la Parroquia de Pueblo Nuevo, atendida entonces por su Comunidad. Colaboró mucho con el Obispado. Era miembro del Consejo de Gobierno. Con Guido Rodríguez, el Vicario General y con Marcos Uribe, el Secretario del Obispado, era uno de los puntales de la Diócesis, por parte del clero.

Manuel Camilo es de pocas palabras. Manifiesta rara vez entusiasmo por la tarea que va a realizar. Pero la asume y la lleva a cabo, a la perfección. Para mí, era un colaborador insustituible. Tenía  mi plena confianza y tenía además la confianza de todos aquellos que lo conocían. Cuando Manuel Camilo asumía una tarea, ya sea de  orden administrativo  -rara vez-, ya sea de carácter pastoral, uno sabía que la iba a llevar a cabo a la perfección y con plena satisfacción de todos los que tuvieran que ver con esa tarea.

Vino un día el Superior de Schöensttat, el futuro Cardenal Errázuriz, a Temuco, a decirme que quería sacar de Temuco a Manuel Camilo para llevarlo a Concepción. Me habló una hora. Y cuando terminó, yo le dije: “Francisco Javier, tú debes ser un genio o debes tener algún carisma muy especial. Lo que menos yo hubiera querido, como Obispo de Temuco, es que me sacaran a un colaborador como Manuel Camilo. Pero eres tan inteligente y tan prudente que me has convencido”. Y se fue Camilo, a Concepción primero y después a Santiago.

Eran tiempos difíciles. Había muchos perseguidos por el Gobierno Militar. Se hablaba de detenciones arbitrarias, de torturas incluso. La Iglesia, como era su deber, defendía los derechos humanos de los perseguidos. Manuel Camilo fue encargado, en forma especial, de esa difícil tarea. Lo hizo a la perfección. Ayudó a mucha gente. Se ganó la gratitud y el cariño de miles de personas que sufrían.

En esto fue llamado a Santiago. El Cardenal Silva quería tenerlo como Obispo Auxiliar. Dicen que no lo conocía personalmente, pero había oído hablar de él y eso bastaba.

Camilo formó parte del equipo que acompañaba al Cardenal Silva en su difícil tarea. Se ganó su confianza. Fue para él un colaborador insustituible. Siempre él mismo, de pocas palabras pero efectivo, confiable. Me consta que el Cardenal lo quería mucho y confiaba mucho en él.

IMG_8860Pasaron los años. Manuel Camilo fue Obispo de San Felipe y durante algunos años, se identificó, por así decirlo, con el Santuario de Santa Teresa de Los Andes. Por su iniciativa, con su celo incansable, y con la colaboración de muchos, se levantó el Santuario que recibe diariamente millares de peregrinos que van a pedirle a Juanita Fernández su intercesión y también a inspirarse de su ejemplo.

De San Felipe fue trasladado a Temuco. Volvía a terreno conocido. En los veinte y tantos años en que había sido su Obispo Monseñor Sergio Contreras, todo había crecido, se había afirmado, había echado raíces. Manuel Camilo conocía bien la cancha, que había sido la de su juventud sacerdotal. Y se puso a la obra, ahora con la seguridad y la tranquilidad que dan los años y la experiencia pastoral.

Recuerdo que una vez me llevó en auto a recorrer los barrios nuevos de Temuco. Y en cada uno de ellos me explicaba, como él había previsto la necesidad de contar con un terreno en que se pudiera eventualmente construir una capilla y un centro para la comunidad cristiana del lugar. Muchas veces nos olvidamos de pensar en el futuro. A la hora del loteo nadie se acuerda de la necesidad de una capilla porque los cristianos que van a construir esa capilla todavía no están viviendo en el barrio. Y cuando ya se instalaron en el y quieren construir su centro de culto, se encuentran muchas veces con que no hay sitio disponible. Manuel Camilo había previsto todo eso y había obtenido de la Municipalidad los terrenos necesarios, sino de inmediato, al menos para un futuro próximo.

A Manuel Camilo le gusta instalarse bien, porque le gusta trabajar bien. En torno a él hay orden, hay eficiencia, hay trabajo metódico y eficaz. Es el carisma de su tradición familiar, puesto al servicio del pueblo cristiano.

Imagino que le va a costar a Manuel Camilo descansar. Es un hombre de trabajo. Me imagino también que le hará bien volver a su cuna espiritual, al Santuario de Schöensttat, a la mística que lo ha inspirado durante toda su vida, a la cercanía de la Santísima Virgen que, desde la adolescencia, le inspiró toda su vida.

Deja detrás de sí una huella de respeto, de cariño, de gratitud por tanto bien que él ha realizado en su vida. Que disfrute plenamente de la paz del retiro y que los años de paz que tiene por delante sean tan fecundos como sus años de trabajo apostólico”.

Monseñor Bernardino Piñera, Arzobispo emérito de la Serena

 

“…En lo personal conté con su confianza y amistad, lo que nos permitía tener una relación franca y directa, donde doy fe que jamás descansó en su preocupación por los que sufren más. Le tocó como pastor un periodo difícil en una región linda pero llena de contrastes…”

José Miguel  García Echavarrí

 

“…Como actual rector de la Universidad Católica de Temuco, ha sido un gran privilegio conocer al hombre, pastor, obispo y amigo. Todas estas características que resumidamente relato del padre Obispo, me han servido para fortalecer mi compromiso con la Universidad y con el proyecto que hoy me toca liderar. Me apena su partida porque puedo advertir que será difícil, tanto para él, como para la comunidad universitaria y diocesana. Creó lazos de afectos y comunión muy estrechos que serán difícil de olvidar…”

Aliro Bórquez Ramírez, Rector Universidad Católica de Temuco

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“…Al conocerlo nos fue revelando en los hechos su permanente y constante “pastoreo”; su opción clara por los más sencillos, por los más vulnerables, por los más pobres, en clara consonancia con su lema episcopal.  También pudimos palpar y vivir su particular amor por los niños y por los ancianos.

Valoro su gran esfuerzo por conocer y vincularse con las características de la Diócesis en la que le correspondió anunciar el Evangelio…”

Arturo Hernández Sallés, Prorrector Universidad Católica de Temuco

 

Mi querido amigo Camilo…

Al Pastor nunca lo despediré, porque allí donde estés, seguirás pastoreando y anunciando a Quien Amas… agradezco todo lo que has hecho por mí, que tú sabes que es mucho; por tu confianza, tu aprecio y por tus signos de amistad…

Pbro. David Gómez Juárez,  Sacerdote Emérito

    

Mi esposo y yo fuimos invitados a Santiago a su Ordenación Episcopal. Fue un momento muy especial para nosotros, dado el gran afecto que como familia nos unía a él y ver el reconocimiento a su labor apostólica.

El ha mantenido una relación muy cercana con nosotros. Nos ha acompañado en momentos de alegrías  y de tristezas.

Como familia es muy difícil verlo partir nuevamente, pero tenemos la convicción de que este lazo perdurará por siempre.

                                                           Familia Carrasco Madrid

 Durante su apostolado entre nosotros, he tenido la alegría de haber compartido muy de cerca con nuestro Padre Obispo Manuel Camilo Vial, tiempo en el que he sentido y reconocido, su abnegada labor de pastor entre nosotros, su vocación al orden sagrado y su entrega generosa a la misión a la que fue llamado.

Por ello  agradezco al Señor por su vida, y su presencia acá en nuestra querida y entrañable región.PortadaEscudo1

Hoy cuando culmina una etapa importante en su tarea de pastor, queda entre nosotros su enseñanza y su invitación a la búsqueda permanente del Señor en nuestra misión de cristianos.

Deseo que el Señor le colme de su Gracia y Bendiciones en esta nueva etapa de su vida,

Hna. Margarita Nahuelpan Quintrel