Lampedusa: Las víctimas del naufragio murieron con el crucifijo en la boca y las manos unidas en oración

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Representantes de AIS y Mons. Montenegro.

 

  • AIS presenta en la Unión Europea el drama de los náufragos de Lampedusa

 

Al día siguiente de la tragedia el arzobispo de Agrigento y Lampedusa llegó al lugar donde ocurrió el trágico naufragio de octubre: “Abrían la cremallera de las bolsas con los cuerpos, les tomaban una foto, yo bendecía, cerraban la cremallera, y al siguiente. Terrorífico. ¡Cuántos cristianos, con su crucifijo en la boca, perecieron en esa gran tumba que es el Mediterráneo!” Mons. Francesco Montenegro describe no solo el dolor por los muertos, sino que denuncia también la indiferencia hacia la suerte de los vivos.

“No hablo como político sino como obispo, y pregunto: ¿de qué nos sirve darle funeral de Estado a las víctimas si no celebramos con igual pasión la vida que los supervivientes inician? No, en el lugar de acogida son tratados como criminales, en un puerto en la provincia más pobre de Italia, hay un cobertizo con solo 250 camas y ellos son –todavía ahora un mes después de su aparatosa llegada- 1.000 personas!”

Europa, continúa explicando el arzobispo Montenegro, parece no querer unificar esfuerzos frente a la obvia cadena de miseria que lleva a un hombre, una mujer y sus hijos, a dejar atrás todo con tal de tener una vida mejor. Los 28 Estados Miembros de la Unión Europea se preparan para elecciones en mayo 2014, lo que los mueve en su mayoría a hablar de estas pobres almas como invasores, a quienes hay que mantener lo más lejos posible. “No dudan en armar grupos opositores en Siria, pero cierran el paso a las familias huyendo de las balas”, concluye.

En una reciente visita a la Unión Europea, organizada por la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS), Mons. Montenegro recordó al Presidente del Consejo de la UE, Herman Van Rompuy, que «Lampedusa puede ser una imagen de lo que espera a Europa en el futuro, tenemos que tomarlo como un aprendizaje y comenzar a vivir con esta realidad. Mientras que la UE ofrece 30 millones de euros al gobierno italiano nosotros, como Iglesia, estamos ahí para recibir a los pobres, y acompañar también a los lampedusanos que generosamente dan sus ropas y abren sus habitaciones a quienes han perdido todo».

«Lo que hemos pedido a todos es la oportunidad de crear un proyecto de acogida al nivel de la dignidad humana, no puede ser que sigamos con este ambiente de prisión tanto para niños como para adultos», dijo Valerio Landri, director de Caritas Agrigento. Los niños, para quienes Caritas tiene un centro de juego en Lampedusa, son ya más de 5.600. Sin embargo, lamenta el arzobispo, «desaparecen del centro de recepción (acogida) muy rápidamente. Hay redes de traficantes de seres humanos, de traficantes de órganos, que merodean alrededor, tenemos que hacer algo para que ni ellos ni sus padres caigan en esas manos!»

Mons. Francesco se hace eco de las palabras del Papa Francisco, llamando a la Iglesia a vivir la solidaridad, la caridad que Cristo nos exige, y vivirla hasta el final: «De la parte baja de los barcos sacaron cadáveres con las manos unidas en oración, en su último gesto antes de irse con el Padre, no los olvidemos, la mejor manera es celebrar la vida de los que llegaron, no dejarlos solos.»

La visita a la Comisión Europea organizada por AIS estaba compuesta por Mons. Francesco Montenegro, Valerio Landri y el Padre Andrezj Halemba, responsable de proyectos de la fundación AIS en países con gran emigración como Eritrea, Etiopia o Filipinas. Además de recalcar la lastimosa situación de Lampedusa, la intención de la visita era explicar a las diferentes autoridades europeas el trasfondo de esta tragedia y proponer formas de cooperación para prevenirla, así como para aliviar sus consecuencias mientras se encuentra una solución a largo plazo. Para marzo se espera un nuevo auge de llegada de emigrantes porque el mar está menos peligroso, hay que estar preparados a todo nivel.