Diócesis de Temuco

Mons. Héctor Vargas “Responsabilidad personal, imperativo ético”

El Obispo de la Diócesis San José de Temuco reitera el llamado “para lograr un gran pacto social por el bien común, que permita generar condiciones a favor de todos los habitantes de nuestro país, especialmente los más desposeídos”, sus palabras son dadas a conocer en la columna del domingo 7 de junio, en el Diario Austral de Temuco.

Por estos días estamos sufriendo el momento más grave del covid19 en Chile, con la mayor cifra de contagios, ocupación de camas críticas, y fallecidos. Una vez más surge instintivamente encontrar en otros los culpables de los males que nos aquejan, partiendo por el Estado, los responsables de las políticas públicas y su diversidad de líderes. Si bien las autoridades deberán rendir cuenta y ser evaluadas en su mérito, sería necesario ir primero las causas de la pandemia. Fruto de un virus nuevo, desconocido, extremadamente contagioso y transmitido por las personas.

Sin embargo, aún sin vacuna, la forma de combatirlo es relativamente sencilla, depende fundamentalmente de cada uno de nosotros, y a través de las medidas dadas hasta el cansancio por la autoridad sanitaria. Lamentablemente, ha sido escandaloso nuestro comportamiento en este sentido. No existe sistema sanitario que pueda hacer frente a tanta irresponsabilidad, de consecuencias fatales por no cuidarse, o porque otro al no hacerlo, contagió. Ello no solo amenaza colapsar el sistema de salud,  además ha enfermado a algunos miles de funcionarios de la salud, que de manera sobrehumana, postergando sus familias y descanso, hacen lo imposible por salvar estas vidas, y en ello, también varios han terminado perdiendo la suya.  

El efecto de esta pandemia trasciende el ámbito de la salud pública y está causando efectos sociales que pueden ser devastadores en una parte importante de la población. Los más pobres muchas veces deben soportar situaciones de falta de alimento y hacimiento en sus hogares, lo que se agrava en el caso de los migrantes que no cuentan con casa, trabajo ni redes de apoyo, o el de los adultos mayores temerosos en sus hogares sin poder salir. ¡Cuánto dolor se hubiese evitado con tan solo un poco más de consciencia ética, social y ciudadana!. Cada uno de nosotros, antes de culpar y exigir a otros, asuma personalmente la responsabilidad de cuidarse y cuidar a los demás.  

Chile espera, especialmente de las autoridades políticas y dirigentes sociales, la voluntad y compromiso suficientes para lograr un gran pacto social por el bien común que permita generar condiciones a favor de todos los habitantes de nuestro país, especialmente los más desposeídos. Esto exige la férrea determinación de deponer intereses particulares para alcanzar un acuerdo básico cuyo objetivo sea reorientar los recursos del Estado para entregar el apoyo que requieren los que están sufriendo, y por el tiempo que sea necesario.