Diócesis de Temuco

¡NUESTROS MIEDOS Y LOS MIEDOS DE PEDRO Y PABLO!

Escribe: Monseñor Jorge Concha Cayuqueo, Obispo Diócesis San José de Temuco.

El Evangelio de este domingo, nos hace una invitación a ser testigos a pesar de todo los miedos que podamos sentir y vivir. Podrán venir grandes aluviones, lluvias y vientos, como los que hemos vivido en estos días, que han arrasado con muchas casas con las fuerzas de las aguas que se han salido de sus cauces. Sin duda que estos hermanos nuestros, se ha apoderado de ellos el temor y los miedos. Pero no deben olvidar que Jesús nos asegura su compañía y fortaleza.

Eso mismo experimentaron sus discípulos Pedro y Pablo que celebramos el próximo 29 de junio. Ha sentido la mano del Señor cerca de él a lo largo de su vida. Le ha salvado de muchos miedos y peligros. Para empezar, salvó de sí mismo cuando le llamó a seguirle. A Pablo le salva de seguir persiguiendo a los seguidores de Jesús.

Pedro y Pablo no fueron ejemplares toda su vida. Acumularon muchos errores y miedos. Para ser honestos no sabemos si en la balanza sus aciertos pesaron más que sus errores. No conocemos detalladamente su vida anterior.

Pero la confianza es la clave. La confianza no en las propias fuerzas sino en la gracia que levanta, que ayuda a crecer, que hace libres a las personas, que les empuja a predicar y construir el Reino con todas sus fuerzas. Desde ahora, desde ya mismo. Sólo llegaron a vivirla en plenitud al final del camino. Cuando la confianza en el Señor llegue a su plenitud.  Nosotros estamos en el mismo camino. Estamos llamados a la misma meta. Nuestra única arma es la fe y la confianza en Jesús. Y el camino no es otro que amar como Jesús nos amó. Así unidos al amor de Dios, venceremos los miedos

El Evangelio de hoy nos dice: “No tengan miedo”. Estas palabras, dirigidas por Dios a las personas escogidas por Él para una misión específica, son frecuentes en el Antiguo y el Nuevo Testamento y podemos encontrarlas en distintos pasajes de los Evangelios dichas por Jesús a sus discípulos, no sólo durante su vida terrena, sino también cuando se les manifestó resucitado.

Hoy Jesús nos exhorta a nosotros a no tener miedo de proclamar el Reino de Dios

Cuando nuestro corazón no está habitado por un amor fuerte o una fe firme, fácilmente queda nuestra vida a merced de nuestros miedos. A veces es el miedo a perder prestigio, seguridad, comodidad o bienestar lo que nos detiene al tomar las decisiones. No nos atrevemos a arriesgar nuestra posición social, nuestro dinero o nuestra pequeña felicidad.

Es la confianza viva en el Padre la que le ayuda a superar cobardías y miedos para defender con más audacia y libertad el reino de Dios y su justicia. La fe no crea hombres cobardes, sino personas resueltas y audaces. Como lo fueron Pedro y Pablo. Que no se encerraron en sí mismos, sino que fueron capaces de abrir su corazón. Y escucharon de verdad en su corazón las palabras de Jesús: «No tengáis miedo», no se sienten invitados a eludir sus compromisos, sino alentados por la fuerza de Dios para enfrentarse a ellos. ¡Que tengas un Bendecido Domingo!

Columna Publicada el Domingo 25 de Junio – Gráfica: Celebración de San Pedro en Nehuentúe.